Dani Pérez cierra en la mañana de este jueves su etapa en el Ayuntamiento de Málaga con un discurso cargado de emoción, reivindicación política y reconocimiento institucional. El hasta ahora portavoz del PSOE en el Consistorio dejará su acta para incorporarse al Parlamento andaluz como uno de los cuatro diputados socialistas malagueños.
Su última intervención en el pleno municipal estuvo marcada por las referencias a los barrios, las dificultades de acceso a la vivienda y una defensa de la política entendida desde la discrepancia y el respeto, así como por sus palabras de respeto hacia el alcalde, su adversario político en las dos últimas elecciones.
«Yo soy un chico del barrio de Miraflores», arrancó Pérez ante la corporación municipal. «Hay una Málaga que aparece en los titulares y otra que paga las consecuencias. Estos años como portavoz socialista han significado para mí volver a los barrios y a las calles de una ciudad que se ha vuelto más cara. Esto no es progreso, es una forma de expulsión silenciosa».
«Podría decir que ir al Parlamento andaluz es un ascenso, pero no lo vivo así. Málaga también se defiende desde Sevilla. Cada vez que alguien diga que Málaga necesita algo, lo quiere o lo merece, ahí estaré yo», afirmó.
Palabras de respeto hacia De la Torre
Uno de los momentos más destacados del pleno llegó con las palabras dirigidas al alcalde, Francisco de la Torre, su principal adversario político durante los últimos años y frente al que compitió en dos elecciones municipales.
«Me he enfrentado dos veces a Paco de la Torre, una persona que lleva 26 años gobernando esta ciudad. Desde la discrepancia me ha enseñado lo que significa tener convicción. Hemos peleado con dureza y, al mismo tiempo, nos hemos llamado amigos», señaló antes de dirigirse directamente al regidor: «Paco, este Ayuntamiento ha sido mejor por tenerte y yo soy mejor por tenerte enfrente».
Ya visiblemente emocionado, Pérez dedicó sus últimos agradecimientos a los trabajadores municipales, a su grupo político y a su entorno más cercano.
«Me voy para volver como soy: un chico que nunca ha sabido vivir fuera de Málaga», dijo entre lágrimas. También tuvo palabras para su pareja, Nuria, y para sus hijas, Carmen, Julia y Daniela.
El discurso concluyó con un «Gracias, Málaga, y hasta pronto», seguido de una ovación de toda la corporación municipal.



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