Málaga vive su semana grande con la llegada de la Feria, unas fechas en las que miles de vecinos y visitantes acuden al Real de Cortijo de Torres para disfrutar de la fiesta y pasar su tiempo de ocio. Estas jornadas están también vinculadas al consumo de bebidas alcohólicas y, desde hace algunos años, se han instalado alcoholímetros para que los asistentes puedan comprobar su tasa de alcoholemia antes de ponerse al volante.
Estas máquinas se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada por los asistentes más responsables. Muchos se desplazan hasta el Real en sus vehículos y, ante la presencia de controles policiales, optan por comprobar previamente su estado antes de emprender el camino de vuelta. La iniciativa busca fomentar un uso responsable del vehículo y evitar que quienes hayan bebido conduzcan y pongan en riesgo su seguridad y la del resto de usuarios de la vía.
Los más previsores acuden al alcoholímetro al principio de la noche, después del ‘tardeo’, o a primera hora de la mañana, tras haber pasado toda la noche de fiesta. Por un euro, los usuarios pueden conocer de forma orientativa su tasa de alcoholemia y comprobar si se encuentran dentro de los límites establecidos para la conducción. Sin embargo, conocer la tasa no debe entenderse como una garantía para conducir, ya que la recomendación de la Dirección General de Tráfico es que la única tasa segura al volante es 0,0.
Límites de alcohol establecidos por la DGT
En España, la tasa máxima permitida para los conductores en general es de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, equivalente a 0,25 miligramos por litro de aire espirado. En el caso de los conductores noveles y profesionales, el límite se reduce a 0,3 gramos por litro de sangre y 0,15 miligramos por litro de aire espirado. Los menores de edad que conduzcan cualquier vehículo deben respetar una tasa de 0,0. Superar los límites puede acarrear sanciones económicas y pérdida de puntos, mientras que determinadas tasas pueden constituir además un delito contra la seguridad vial.
Competición entre amigos o familiares para ver quien obtiene la más alta
Pero no todo es responsabilidad en esta Feria. Algunos usuarios aprovechan también el alcoholímetro como una curiosa competición entre amigos o familiares para comprobar quién obtiene la tasa más alta. Una práctica que, aunque pueda tomarse como una anécdota dentro del ambiente festivo, evidencia precisamente los riesgos de normalizar el consumo de alcohol antes de conducir.
La diversión y la seguridad no tienen por qué estar reñidas. Durante estos días, existen alternativas para regresar a casa sin asumir riesgos, como el transporte público, el taxi, los vehículos de transporte con conductor o contar con un conductor que no haya bebido.


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