Málaga se enfrenta a una emergencia habitacional que se prolongará durante los próximos años y para la que no existen soluciones mágicas. Así lo advierte José Félix Pérez Peña, director de Savills Andalucía, quien sitúa la colaboración público-privada y la aceleración de los plazos urbanísticos como elementos fundamentales para afrontar uno de los principales problemas de la ciudad.
Según sus estimaciones, Málaga capital cuenta con sectores en desarrollo que podrían sumar unas 30.000 viviendas, de las que 12.579 serían protegidas. Sin embargo, este potencial resulta insuficiente ante el crecimiento demográfico previsto. El INE estima que la provincia aumentará su población en 250.000 personas durante este periodo, por lo que, según Pérez Peña, serían necesarias al menos 60.000 viviendas para responder a las necesidades de la demanda.
El principal obstáculo está en los plazos. De las 30.000 viviendas potenciales, actualmente solo podrían ejecutarse unas 3.000 en los próximos cinco años, alrededor del 10%. Si se aceleraran los procedimientos urbanísticos, esta cifra podría elevarse hasta las 23.000, aunque el escenario más favorable contempla el desarrollo de unas 15.000. «Las soluciones a largo plazo deben llevarse al medio o al corto», defiende, al tiempo que reclama a las administraciones públicas un paso adelante en la inversión para urbanizar nuevos sectores.
La presión sobre la oferta también se refleja en los precios. Málaga se acerca ya a los valores medios de la Costa del Sol, con viviendas plurifamiliares de unos 120 metros cuadrados y tres dormitorios que rondan los 800.000 euros, según los datos expuestos por el directivo. En el mercado del alquiler, además, alerta de que muchos pequeños propietarios están optando por retirar sus inmuebles o venderlos ante la inseguridad jurídica. Como ejemplo de la tensión existente, señala que por cada vivienda que sale al mercado pueden llegar a interesarse unas 130 personas.
Hay alternativas
Ante esta situación, Pérez Peña plantea fórmulas complementarias para aumentar la oferta a corto plazo, como flexibilizar los usos del suelo terciario para desarrollar modelos de ‹flexliving›, residencias de estudiantes y viviendas adaptadas a personas mayores mediante el ‹senior living›. También insiste en la necesidad de duplicar la velocidad de actuación y advierte de otras dificultades que afectan al sector, como la falta de mano de obra, los problemas eléctricos y el encarecimiento de los costes de construcción.
Más allá de la vivienda, el director de Savills Andalucía destaca el éxito del mercado de oficinas en Málaga, que ha conseguido atraer inversores, y la transformación hotelera de la ciudad, con un aumento del 45% de los hoteles en la última década.
En cambio, señala que la logística continúa siendo una asignatura pendiente: frente a los 30.000-40.000 metros cuadrados que podría aportar un sector próximo a San Julián, considera que Málaga debería aspirar a alcanzar los 300.000 metros cuadrados para responder a sus necesidades.
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