Las playas de Málaga amanecieron este 24 de junio convertidas en un mar de residuos tras la celebración de la Noche de San Juan, una de las festividades más multitudinarias del año. Miles de personas se congregaron durante la madrugada en distintos puntos del litoral malagueño para recibir el verano entre música, reuniones con amigos y familiares, tradiciones populares y fuegos artificiales. Sin embargo, la imagen al amanecer estuvo marcada por la acumulación de basura y restos abandonados sobre la arena.
La Misericordia volvió a ser uno de los grandes escenarios de San Juan
Como cada año, tanto malagueños como visitantes acudieron a las playas de la capital y de distintos puntos de la Costa del Sol para disfrutar de una noche especialmente señalada. Desde última hora de la tarde comenzaron a llenarse los arenales, donde miles de personas buscaron un hueco para celebrar junto al mar la llegada del verano.
La playa de La Misericordia acogió algunos de los actos más destacados de la jornada, entre ellos la tradicional quema del Júa y el espectáculo de fuegos artificiales que marcó el inicio oficial del verano a medianoche. El ambiente festivo se prolongó durante toda la noche con una elevada afluencia de público.
Un Júa dedicado al invierno de borrascas y lluvias
La figura del Júa de este año llevaba por título «De un invierno borrascoso a un verano saleroso», una referencia a las numerosas borrascas y lluvias que han acompañado los últimos meses en la provincia de Málaga.
La instalación se ubicó en la glorieta 1º de Mayo, en el paseo marítimo Antonio Banderas. La estructura se levantó sobre una plataforma de cinco metros por 3,66 metros y el espacio destinado al monumento ocupó una superficie total de 1.450 metros cuadrados.
Los fuegos artificiales fueron disparados desde el espigón de La Térmica por la empresa Pirotecnia Zaragozana. El espectáculo tuvo una duración de 14 minutos y contó con 204 kilos de masa explosiva repartidos en 2.915 unidades de disparo. Miles de personas siguieron el espectáculo desde distintos puntos del litoral malagueño, convirtiéndolo un año más en uno de los momentos más esperados de la celebración de San Juan.
Tradiciones que se mantienen generación tras generación
La Noche de San Juan continúa conservando numerosas costumbres vinculadas a la buena suerte, la prosperidad y la renovación personal. Una de las más populares es el baño a medianoche, una tradición que muchos consideran un ritual para atraer fortuna durante el resto del año.
También son habituales prácticas como lavarse la cara con agua del mar, quemar simbólicamente los malos hábitos o los recuerdos negativos y, en el caso de muchos estudiantes universitarios, arrojar apuntes al fuego para cerrar una etapa y comenzar otra con nuevos propósitos. Otras de las tradiciones más extendidas consiste en saltar las olas a medianoche debido a la creencia popular de que durante la noche de San Juan el agua queda bendecida.
La mañana después deja una imagen repetida en el litoral malagueño
Con el final de la celebración llegó también la acumulación de residuos en numerosos puntos de la costa. Bolsas de basura, latas, botellas de vidrio, vasos de plástico, restos de comida y colillas de cigarrillos formaban parte del paisaje que dejaron algunas de las personas que disfrutaron de la fiesta.
Las playas de La Malagueta, La Misericordia y El Palo, entre otras zonas del litoral, presentaban a primera hora una imagen muy diferente a la vivida apenas unas horas antes, cuando miles de personas se concentraban para celebrar la llegada del verano.
El principal problema que vuelve a dejar esta festividad no es la celebración en sí, sino la cantidad de residuos que permanecen en la arena y el esfuerzo posterior necesario para devolver la normalidad a las playas, pese a los esfuerzos municipales por facilitar la recogida a los trabajadores.
Los dispositivos de limpieza comenzaron a trabajar desde primeras horas de la madrugada para retirar los residuos acumulados y permitir que los primeros bañistas pudieran disfrutar de las playas en condiciones adecuadas.
Las últimas personas que permanecían en la arena fueron desalojadas por efectivos de la Policía Local con el objetivo de facilitar el trabajo de los operarios y garantizar que las labores de limpieza se desarrollaran sin incidencias.
El Ayuntamiento de Málaga habilitó 40 contenedores adicionales con capacidad para 1.000 litros y 330 papeleras extra de 50 litros distribuidas por distintos puntos del litoral. La medida buscaba facilitar el depósito de residuos y reducir el impacto de una de las noches con mayor afluencia de público del año.
Desde el Consistorio insistieron en la importancia de la colaboración ciudadana para mantener el estado de las playas y recordaron el mensaje trasladado durante la jornada: «Queremos que Málaga amanezca limpia».



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