José Cristóbal González ha puesto fin a su etapa como comisionado de la junta gestora de los Panaderos tras no haber conseguido estabilizar a la hermandad del Miércoles Santo tras un año y medio en el cargo que acaba de dejar.
El escrito, que se puede consultar aquí, arranca con una cita del Papa León XIV que sirve de hilo conductor para una compartir una reflexión sobre la convivencia dentro de las hermandades y la necesidad de superar enfrentamientos personales en favor del bien común. Para De Cristóbal, esta máxima resume la actitud que debe presidir las relaciones entre los miembros de una corporación eclesial.
Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano
Un año y medio en el cargo
José de Cristóbal recuerda que llegó a la Hermandad a finales de febrero de 2025 por encargo de la Archidiócesis con el propósito de sanar las heridas generadas tras unas elecciones impugnadas que ganó José Manuel Delgado por un voto. La suspensión de los resultados electorales por parte de Palacio generó la dimisión en bloque de la junta saliente presidida por Ángel Corpas.
Durante este tiempo, explica, su principal objetivo fue que la presencia de un comisionado no alterase el funcionamiento habitual de la Hermandad, manteniendo cultos, estación de penitencia, conservación patrimonial y actividad asistencial.
Llamamiento a la reconciliación
Uno de los aspectos más destacados de la carta es la referencia a las divisiones internas que ha vivido la corporación en los últimos años. El ex comisionado asegura haberse encontrado con numerosos hermanos preocupados por la situación de la Hermandad y dispuestos a colaborar para superar la incertidumbre, incluso cuando existían diferencias personales o visiones contrapuestas sobre el futuro de la institución.
Ojalá Dios quiera que sean capaces de encontrar, en la reconciliación entre ellos, la mejor forma de entender la llamada del Papa León XIV
Autocrítica sobre su gestión
En la parte final de la carta, José de Cristóbal realiza una profunda autocrítica al reconocer que no ha alcanzado el objetivo principal con el que asumió la responsabilidad de dirigir temporalmente la corporación.
«Me voy con la insatisfacción de no haber conseguido la estabilización de la Hermandad, exclusivamente por mi culpa»
«En una Hermandad no sobra nadie, excepto quienes no sepan o no quieran saber el sentido de pertenencia a una organización de la Iglesia».
Agradecimientos
A lo largo de la misiva, José Cristóbal dedica amplios agradecimientos a quienes han colaborado durante esta etapa. Destaca especialmente el trabajo de la Junta Rectora y de sus auxiliares, así como el de costaleros, capataces, camareras, acólitos, el capiller y los distintos colaboradores de la corporación. También tiene palabras de reconocimiento para la Comisión Consultiva, el director espiritual, el párroco de San Andrés y su adjunto, José Luis Pérez, de quien resalta su entrega y dedicación.
«Os garantizo, porque lo he visto y vivido, que son innumerables las horas que dedican a la Hermandad, quitándolas a sus familias o a su tiempo de ocio».
La carta concluye con una cita de San Juan Pablo II sobre el perdón, un mensaje que resume el espíritu de toda la despedida y que el ya ex comisionado deja como reflexión para el futuro de la Hermandad de los Panaderos.
El hombre que perdona o que pide perdón comprende que hay una verdad más grande que él.



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