El terremoto de magnitud 7,4 que se ha hecho sentir este lunes en Colombia ha sorprendido a miles de personas, entre ellas al malagueño Pablo Garrido, que se encontraba de vacaciones en el país junto a un amigo. Ambos habían llegado a Medellín apenas un día antes, después de pasar por Punta Cana, y el seísmo les despertó durante la mañana. «Pensaba que era mi amigo gastándome una broma hasta que vi cómo temblaban las ventanas», relata el protagonista en una entrevista a 101TV.
Pablo explica que, en un inicio, no fue consciente de que se trataba de un terremoto. «De repente vi cómo se movía todo y nos dimos cuenta de que era un terremoto». El fuerte movimiento de las ventanas y el ruido provocado por el seísmo hicieron que tanto él como su amigo se vistieran rápidamente y salieran a la calle.
Al llegar al exterior se encontraron con numerosos vecinos que también habían abandonado sus viviendas ante el movimiento. Posteriormente pudieron regresar al alojamiento turístico donde se hospedaban desde la madrugada de este lunes para recoger «lo justo y necesario» y volvieron a salir a la calle, todavía con el susto en el cuerpo. Según relata, algunos de los edificios más grandes de Medellín, entre ellos hospitales y otras instalaciones de primera necesidad, fueron evacuados tras el terremoto.
«Se me hizo eterno»
Garrido calcula que el terremoto duró «un minuto o un minuto y medio», aunque reconoce que la sensación fue mucho mayor. «A mí se me hizo eterno. Cuando tienes todo el suelo moviéndose debajo de ti, el tiempo pasa muy lento», explica.
La experiencia, además, ha sido completamente diferente a cualquier terremoto que hubiera vivido anteriormente en Málaga. «Lo he hablado con mi amigo, no tiene nada que ver con los terremotos que hemos vivido allí, que ni te enteras», asegura. En esta ocasión, afirma, «el suelo realmente te zarandea entero», algo que no había experimentado nunca.
«Espero no tener que volver a experimentarlo», reconoce el malagueño, que todavía continúa con «el susto en el cuerpo». A ello se suma el temor a que puedan producirse réplicas. «La gente dice que siempre hay una réplica. Si la hay, espero que sea más pequeña, pero seguramente lo pasaremos un poquito más nerviosos», señala.
Colombia, segunda parada de sus vacaciones
La casualidad ha hecho que el terremoto haya sorprendido a Pablo apenas unas horas después de su llegada al país. El malagueño y su amigo se encuentran de vacaciones y habían iniciado el viaje en Punta Cana, donde estuvieron en casa del tío de su acompañante.
«Justo ayer llegamos a Colombia, estábamos cansados porque aterrizamos de madrugada y nos fuimos al Airbnb», explica. La primera jornada en el país terminó con una llegada tardía y el descanso de ambos, sin imaginar que pocas horas después serían despertados por el terremoto, a eso de las 7.37 horas. «Ha sido una bienvenida un poco movida», bromea.
A pesar del susto, Pablo asegura que la situación en Medellín no ha sido tan grave como en las zonas más afectadas. «Aquí no ha sido tan fuerte», señala. El movimiento, no obstante, fue suficientemente intenso como para provocar la evacuación de edificios y sacar a numerosos ciudadanos a la calle.
Deciden mantener el viaje
El terremoto también llevó a Pablo y a su amigo a plantearse modificar sus planes de vacaciones. Inicialmente estudiaron la posibilidad de cambiar los billetes y regresar antes a Málaga o, al menos, abandonar Medellín antes de lo previsto.
Finalmente, han decidido continuar con el viaje y alejarse de la zona donde se ha producido el terremoto. Su próximo destino será Cartagena y posteriormente Santa Marta, ambas en la zona norte del país. «Allí podemos estar un poco más tranquilos», explica. El regreso a Málaga está previsto para el próximo 23 de agosto.
La preocupación de familiares y amigos
Mientras Pablo y su amigo han decidido continuar con sus vacaciones, en Málaga la preocupación entre familiares y amigos no ha tardado en aparecer. «Nos han llegado mensajes de muchos amigos, de las novias y de familiares, súper preocupados por nosotros», cuenta.
Algunos incluso les han pedido directamente que abandonen el viaje y regresen a casa. «Nos están diciendo que volvamos ya, que no merece la pena estar allí».
Pablo reconoce que entiende perfectamente la preocupación de quienes están siguiendo desde España las imágenes del terremoto. «Es bastante fuerte lo que se está viendo y lo entiendo», asegura, aunque por el momento mantienen sus planes y continuarán recorriendo Colombia.



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