Sevilla ha superado este lunes, 10 de agosto, el nivel de ozono que obliga a informar a la población. Así lo confirma la Junta de Andalucía, que atribuye el pico al fuerte calor y a la abundante luz solar de la jornada.
El aparato de medición situado en la Sierra Norte marcó 202 microgramos de ozono por cada metro cúbico de aire entre las 19.00 y las 20.00 horas. Esa cifra deja atrás con holgura el límite fijado para avisar a los vecinos, que es de 180 microgramos.
La estación de la Sierra Norte marcó 202 microgramos de ozono por metro cúbico, muy por encima del límite de 180 que activa el aviso a la población
Pese a ese repunte, la situación no llega a ser crítica. Para eso haría falta llegar a 240 microgramos sostenidos durante tres horas seguidas, un escalón que en esta ocasión no se ha alcanzado.
Quién lo vigila
El seguimiento corre a cargo del Centro de Datos de Calidad Ambiental, dependiente de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente. Desde este organismo, y en concreto desde la Dirección General de Sostenibilidad Ambiental y Economía Circular, se controla en tiempo real cómo evoluciona este gas en distintos puntos de la comunidad.
Fuentes de la Junta no descartan que a lo largo del día se repitan mediciones similares en ese mismo punto de control, por lo que piden prudencia mientras se mantengan estas condiciones atmosféricas.
Por qué sube el ozono
El calor extremo y la fuerte radiación solar actúan como acelerantes. En días así se disparan una serie de reacciones químicas en las capas más bajas de la atmósfera que dan lugar a este contaminante, algo que ocurre con más facilidad cuanto más suben las temperaturas.
El ozono que respiramos cerca del suelo no protege de nada: al contrario que el de la estratosfera, es un contaminante que perjudica la calidad del aire
Conviene no confundirlo con el ozono que existe a mucha más altura, en la estratosfera, que actúa como escudo natural frente a los rayos ultravioleta. El que se forma cerca del suelo, en cambio, resulta perjudicial para respirar y empeora la calidad del aire que rodea a las personas.
De dónde viene el problema
Este contaminante no sale directamente de ningún tubo de escape, sino que se genera cuando otros gases reaccionan con el sol. Entre los responsables de emitir esos gases previos figuran los vehículos, las plantas que generan electricidad, las calderas de gas de las viviendas, ciertas fábricas, las incineradoras y las instalaciones donde se guarda y reparte combustible.
Qué dice la normativa
La legislación sobre calidad del aire fija distintos escalones según lo elevada que sea la concentración de cada sustancia contaminante. En el caso concreto del ozono, superar los 180 microgramos obliga a lanzar un aviso a la ciudadanía, mientras que llegar a los 240 microgramos de forma sostenida durante tres horas dispararía ya el nivel de alerta, más grave que el actual.
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