No se merecía menos. El malaguismo entero se levantará de sus asientos en el minuto 19 de encuentro para formar un clímax unísono que mezclará un cóctel de emociones y reconocimiento hacia una persona que ha visto la cara más amarga del mundo del fútbol. Luismi, en el primer encuentro de liga ante el Eibar del curso pasado, sufrió una lesión que no solo lo mantendría alejado del terreno de juego toda la temporada, sino que supuso su retirada del deporte.
El jugador fue a cabecear un balón aéreo en el que Montero, por una falta de comunicación, también acudió para despejar y chocaron sus cabezas. Montero y Luismi de manera inmediata retrocedieron por el impacto y cayeron hacia atrás. Las asistencias entraron, pero en La Rosaleda se hizo un silencio que auguraba lo peor ante la peligrosidad que supone una acción así. Montero se levantó, los aficionados de Martiricos cogían aire, aunque no por mucho tiempo, porque el mediocentro del equipo, Luismi Sánchez, continuaba en el suelo y su gravedad parecía mayor.
Los asistentes sanitarios tuvieron que intervenir y el gaditano se marchó en camilla. Aunque, a pesar de la gravedad que supone abandonar el terreno de juego de esta manera, nadie podía ni imaginarse que esos fueron los últimos segundos de Luismi en un partido de fútbol. El jugador sufrió múltiples fracturas maxilofaciales y tuvo que ser intervenido quirúrgicamente. Con el paso del tiempo, tras la operación, se fue conociendo que la mejoría del jugador como para volver a enfundarse la elástica del Málaga no avanzaba a buen ritmo y el retiro era cada vez una opción más cercana.
De esta manera, el pivote no podría volver a jugar y Loren Juarros, director deportivo del club, anunció que Luismi no continuaría en la plantilla porque colgaría las botas después de su grave percance. Asimismo, el jugador siempre ha recibido todo el apoyo y reconocimiento de los seguidores malaguistas y de sus compañeros, como se pudo demostrar en la celebración del ascenso a Primera, donde cerca de 200.000 malaguistas corearon su nombre.
Ahora, tras conocerse que el gaditano tiene que poner fin a su carrera, la afición boquerona quiere agradecerle todo el esfuerzo y sacrificio que ha demostrado defendiendo sus colores, por lo que, en el minuto 19 (su dorsal), todo el mundo se acordará de una persona que ha tenido que enfrentarse a lo peor del deporte mientras se dejaba la piel en una acción vistiendo de blanquiazul.
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