El frenazo a la posible venta de Pablo García al Hull City fue la noticia tras el pitido final Betis-Real Sociedad. Y es que aunque el canterano verdiblanco levantó sus palmas de las manas mirando a la afición en el clásico gesto de despedida, fuentes del club manifestaron a los medios de comunicación que pese a que la escena que protagonizó al final del encuentro invita a pensar otra cosa, la realidad es que su salida «está muy lejos».
En teoría, el conjunto de la Premier League recién ascendido a la élite inglesa tiene ya un acuerdo con el atacante bético pero no con la entidad de Heliópolis que mantiene unas exigencias económicas (cinco millones de euros por el 50% de los derechos del jugador) que han frenado de lleno un traspaso que hace una semana se daba casi por hecho. Es más, esta salida se veía como una forma de desenroscar el cuello de botella de cara a las últimas operaciones de verano, aunque el Real Betis no está dispuesto a dejar escapar a una de las perlas de sus cantera a cualquier precio.
De ahí, el mensaje que enfría el fichaje. Es más, en la dirección deportiva del Hull City ya buscan alternativas para su ataque como Ali-Cho ante un fichaje como el del futbolista español que ven cada vez más improbable por la falta de entendimiento entre ambas directivas.
Queda una semana para que se cierre una ventana del mercado de fichajes en el que el Real Betis tiene todavía que hacer operaciones. El propio Manuel Pellegrini avisaba este lunes en rueda de prensa que la incorporación a la plantilla de un medio defensiva es una prioridad para el cuerpo técnico.
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