Andaluces y asturianos se enfrentarán en uno de los últimos duelos de la temporada. El partido corresponde a la trigésimo novena jornada de competición, en la que cada partido cuenta para un Málaga que quiere jugar playoffs. En una situación distinta se encuentra el próximo rival de los de Funes, que están matemáticamente salvados y sería una utopía para ellos pensar en los puestos de promoción.
Tras el motivador triunfo en Ipurua, el conjunto blanquiazul afronta el compromiso con la ilusión intacta para cumplir el objetivo de terminar en la zona noble de la tabla, a pesar de haberse tambaleado con las derrotas de Almería y Castellón. Los boquerones dependen de sí mismos para terminar entre los seis primeros, acompañados de Castellón, Las Palmas, Deportivo, Almería y Racing.
Momento clasificatorio del Sporting de Gijón
A distinción de los malagueños, se puede decir que los rojiblancos no se juegan ‘nada’. Los de Borja Jiménez están duodécimos clasificados, con 52 puntos, lo que se puede traducir como la tranquilidad absoluta. Cierto es que en esta liga no se regala nada y cualquier equipo puede vencer a otro, pero por el momento que pasan los asturianos en la tabla se puede deducir que quizá no sea el partido más importante que han jugado este año.
Además, la situación por la que pasan en el banquillo no es la mejor. El técnico que sustituyó a Garitano a principio de año, Borja Jiménez, ha anunciado su dimisión de cara a la próxima liga. El ex-entrenador del CD Leganés ha dado explicaciones sobre su no continuidad: “No estaba al 100% convencido de seguir, es un cúmulo de cosas”.
Este estado de duda en el próximo equipo que se enfrenta al Málaga puede beneficiar a los blanquiazules, que deberán aprovechar el momento de flaqueza de su rival y sacar los tres puntos del choque.

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