Julen Lobete ha sido operado con éxito en la tarde del pasado martes 22 de septiembre de su lesión del ligamento cruzado anterior y menisco en su rodilla derecha. El jugador del Málaga CF ya comienza su periodo de recuperación para regresar al verde cuanto antes tras sufrir una lesión que, probablemente, lo tendrá apartado de la dinámica grupal lo que resta de temporada.
El jugador sufrió un golpe en el entrenamiento con otro compañero del grupo y ahí fue donde se lesionó. Durante la misma tarde del golpe el club no notificó nada al respecto, mientras que a la mañana siguiente, tras haberle realizado las pruebas diagnósticas, se descubrió que el jugador sufrió en el choque una rotura del ligamento cruzado anterior y menisco externo de su rodilla derecha.
El futbolista ha tenido que ser intervenido quirúrgicamente tras el infortunio y tendrá que recuperarse de la lesión sufrida. Al ser una lesión de gravedad, en la que el jugador se pierde más de cuatro meses de competición, el Málaga se puede acoger al mecanismo de la liga e incorporar a otro jugador.
Para que esto se de se tienen que cumplir varios requisitos: utilizar, como máximo, el 80% del salario de Lobete para pagar el contrato al jugador que llegue, el futbolista que se incorpore tendrá que figurar como agente libre y el lesionado tiene que autorizar que se utilice su ficha para otro jugador. En este caso Lobete si que autorizó al club a usar su ficha deportiva para poder inscribir a un refuerzo y el cuadro de Martiricos ya trabaja en la posible incorporación.
¿Llegará alguien libre o el club esperará al mercado invernal?
Esa es la gran duda que tiene todo el malaguismo. El club de momento está trabajando en analizar muy bien todas las posibilidades que tiene el Málaga, según aseguró Funes en la rueda de prensa previa al choque contra el Villarreal.
A partir de ahí, varias informaciones vinculan al entorno del Málaga a jugadores como Martial o Zaha, que actualmente no tienen equipos y podrían estar en la órbita del conjunto costasoleño. El club de Martiricos prefiere «no precipitarse» ante la poca capacidad de «maniobra que podría tener» en caso de dar un paso en falso.



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