Este jueves se miden en La Rosaleda Málaga y Villarreal. Es un duelo de necesitados donde ninguno de los dos equipos ha podido ganar en el inicio de liga. En el equipo malagueño era lo más o menos esperado al ser recién ascendido, pero el equipo amarillo está en la Champions y el contraste es mucho más abultado.
El Villarreal acumula únicamente dos puntos tras haber empatado contra el Racing de Santander y el Atlético de Madrid en las dos primeras jornadas de Liga, ambos con resultado de 2-2. Además perdió frente al Alavés, Dépor y Betis. A esto hay que sumar la derrota en Champions League contra el Borussia de Dortmund.
Es uno de los peores inicios ligueros de su historia, con la misma cifra que registró en la temporada 2009/10 e iguala su récord negativo de goles encajados a estas alturas (ocho tantos). Lo hace en un año donde juega competición europea y cambió de entrenador tras la salida de Marcelino.
Un mal resultado le puede llevar al cese
Las miras están puestas en el banquillo, donde Íñigo Pérez no ha conseguido dar con la tecla a pesar de que el equipo no ha cambiado apenas. Una situación donde se le ve afectado: «Debo ser crítico conmigo mismo. Si estoy aquí sentado es porque lo habré hecho bien, pero no voy a lapidarme. Unas horas de duelo deportivo, pero con plena garantía de mi ilusión», decía en la previa al duelo en Málaga.
Sobre una posible destitución, el navarro afirma no tener miedo: «No tengo temor al cese. Un entrenador sabe que esto puede suceder; es como el memento mori. Lo aceptamos y trabajamos para seguir muchos años juntos».
Síguenos en redes






