El Real Betis vuelve a mostrar su versión más bipolar, dejándose empatar en Anoeta tras los goles de Antony y Abde. La primera mitad tuvo mucho caos y solo el brasileño vio puerta tras fallar dos ocasiones muy claras, mientras que en el segundo tiempo se confirmó la ventaja bética y la remontada txuriurdin. Los donostiarras pudieron incluso conseguir los tres puntos, pero Valles lo impidió.
El Betis mantiene la quinta plaza, pero el colchón con respecto al Celta se reduce a cuatro puntos
Los heliopolitanos afrontaban un complicado encuentro contra el campeón de la Copa del Rey en un estadio que, eso sí, no se le había dado nada mal en la era Pellegrini. El conjunto verdiblanco tenía la obligación de ganar tras la victoria del Celta, su principal perseguidor, en el Metropolitano. El Betis sabía que el quinto de la liga española irá a Champions, pero no podía relajarse. El técnico chileno introducía cuatro cambios con respecto al once que ganó 3-0 al Oviedo el pasado fin de semana.
El encuentro iniciaba con un sinfín de ocasiones para uno y otro equipo. La primera clara la tuvo en sus botas Antony. Cucho Hernández, en el pico del área, filtró un gran balón para que el brasileño abriera la lata, pero Remiro impidió que el Betis se adelantara.
Comienzo de locura
Tras un córner mal ejecutado por la Real, Antony volvió a tener una gran ocasión para poner el primero de la noche. Se quedó solo ante Remiro, nadie le estorbaba, pero realizó un disparo mordido. Ni el guardameta internacional por España tuvo que intervenir para impedir nuevamente el gol verdiblanco, ya que el de Sao Paulo la mandó directamente fuera.
El gol parecía cerca, pero es que, en otra clarísima, que nadie puede explicarse que no acabara en gol, fue el mano a mano de Oskarsson y Barrenetxea contra Valles, pero el ariete islandés, al intentar realizar el pase de la muerte sobre el extremo, no estuvo acertado y se la puso por detrás, lo que propició la llegada salvadora de Ruibal.
El partido había perdido la cordura por completo y fue la Real la que tuvo más oportunidades, dentro de la misma jugada, para adelantarse. El guardameta sevillano tuvo que salvar a su equipo tras un remate a quemarropa de Oskarsson y, en el rechace, los vigentes campeones de Copa protagonizaron otra imagen surrealista: un disparo de Sergio Gómez que rebotó en la zaga heliopolitana y se topó con el poste.
A la tercera fue la vencida
Parecía que ninguno estaba dispuesto a defender, pero tampoco a marcar. Aprovechar los errores del contrario era un pecado y el surrealismo se había apoderado del partido. El caos reinaba, pero no terminaba de llegar el gol, ya fuera de los donostiarras o de los hispalenses.
A pesar de las dos clarísimas que había fallado, Antony se propuso desquitarse de sus errores y meter gol en la jugada más difícil. Comenzó la excursión un Altimira que atrajo a dos rivales y, tras contemporizar lo suficiente, encontró al brasileño, que encaró a Gorrotxategi, le amagó y se generó el hueco suficiente como para ponerla al palo largo y fuera del alcance de Remiro.
La primera mitad terminaba con el Betis por delante, pero con la sensación de que podía haber pasado cualquier cosa. Los dos equipos habían cometido demasiados errores y habían jugado excesivamente con fuego. Los primeros que se acabaron quemando fueron los vascos, pero, si el guion se mantenía, no podría descartarse nada en los segundos 45 minutos.
El mejor Abde
Comenzaba la segunda mitad con la demostración de que, si hay un jugador diferencial en el Betis en este final de temporada, ese es Abde. El marroquí fue el protagonista en la reanudación, ya que se cocinó una gran jugada pegado a la línea lateral. Venía de caerse, pero se repuso, le ganó el choque a su par, se presentó delante de Remiro y la definición no pudo ser mejor.
El balón entró a la altura de la escuadra tras tocar en el poste. Todo lo que hace el ‘10’ verdiblanco lo convierte en oro y eso es positivo, claro. Mucho, además. Pero ya empiezan a sonar cantos de sirena y retenerlo el próximo mercado estival será complicado. Eso sí, jugar la próxima Champions facilitaría mucho la posibilidad de seducir al de Beni Melal, especialmente en lo económico, y es el propio jugador el que tiene dicho objetivo entre ceja y ceja.
Doble susto
Con el 0-2, el Betis se relajó y la Real entendió que debía recortar distancias. Lo consiguió hasta en dos ocasiones, pero ambas fueron invalidadas por un fuera de juego previo. Primero fue Gorrotxategi el que finalizó una gran jugada de Oyarzabal y, en segunda instancia, fue el capitán donostiarra el que marcó a placer en un centro de Oskarsson, aunque el islandés estaba adelantado cuando recibió el esférico.
El partido se había descontrolado y ya no eran los verdiblancos los que gozaban de las mejores ocasiones, así que Pellegrini intervino para realizar un triple cambio. El chileno buscaba dotar al equipo de mayor rocosidad y estabilidad en el medio, con la entrada de Amrabat e Isco, además de la de Bellerín.
Un tiro en el pie
Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe. Pues se rompió. Se lo estaba mereciendo la Real y 1-2 finalmente llegó. Fue Oskarsson el que remató, esta vez en posición legal, un centro lateral. El miedo empezó a meterse en el cuerpo de todos los béticos, y con razón.
Como en el derbi ante el Sevilla, el Betis decidió no jugar más al fútbol, encerrarse y no dar ni un pase en condiciones. La catástrofe se veía venir y el equipo, que ya había estado bastante flojo durante el partido, no pudo terminar peor. Dos goles anulados y muchos “¡uy!” fueron la crónica de un petardazo anunciado.
Adentrados en el descuento, Sergio Gómez puso un balón al área y Ruibal, en su intento por taponarlo, lo tapó con el brazo. Muñiz Ruiz pitó penalti y Oyarzabal, como era de esperar, anotó desde los once metros. El final de partido del Betis era dantesco y cerca estuvo de perder en las dos últimas jugadas, porque, lejos de intentar parar el encuentro o tener más control, el nerviosismo se apoderó de todos.
Primero fue Valles el que tuvo que realizar una parada de balonmano sobre la línea con el pie para evitar el 3-2 y, en segunda instancia, Llorente casi se marca en propia por intentar despejar. Desde luego, si este equipo quiere disputar el año que viene la Liga de Campeones, mucho tiene que cambiar y mejorar, porque este partido no lo perdió, pero el ridículo en la competición de clubes más importante del mundo puede ser antológico.
Ficha técnica
Real Sociedad -: Remiro; Elustondo (Gorka Carrera, 77’), Jon Martín, Caleta-Car y Sergio Gómez; Kubo (Pablo Marín, 54’), Gorrotxategi, Carlos Soler (Sucic, 54’) y Barrenetxea; Oyarzabal y Oskarsson.
Real Betis -: Valles; Ruibal, Llorente, Valentín Gómez y Ricardo Rodríguez (Bellerín, 69’); Altimira (Amrabat, 69’), Marc Roca y Fornals (Isco, 69’); Abde, Antony (Rodrigo Riquelme, 59’) y Cucho Hernández (Deossa, 78’).
Goles: 0-1 Antony (39’); 0-2 Abde (47’); 1-2 Oskarsson (79’); 2-2 Oyarzabal (90+2’).
Árbitro: Alejandro Muñiz Ruiz, colegiado gallego. Amonestó a los locales Barrenetxea (62’) y Oskarsson (83’); y al bético Llorente (90’). Además, expulsó por doble amarilla a Ruibal (64’ y 90+6’).
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 35 de LaLiga. Estadio de Anoeta. Asistieron 28.617 espectadores.

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