La conquista del segundo Mundial de la historia por parte de la selección española convirtió este sábado a Sevilla en una gran fiesta del fútbol. Miles de aficionados vivieron con intensidad la victoria por 1-0 frente a Argentina en la final, resuelta en la prórroga gracias a un tanto de Ferran Torres, y celebraron el título tanto en los espacios habilitados para seguir el encuentro como, posteriormente, en las principales calles del centro de la ciudad.
En el Palacio de los Deportes de San Pablo, donde se congregaron alrededor de 10.000 personas, la emoción fue creciendo a medida que avanzaban los minutos. El ambiente mezcló la ilusión de quienes recordaban el título conquistado en 2010 con la emoción de una nueva generación que vivía por primera vez un campeonato del mundo de España.
Una final vivida entre generaciones
El encuentro dejó numerosas escenas de emoción entre padres e hijos. Para muchos aficionados, el triunfo supuso revivir el recuerdo de Sudáfrica, mientras que para los más jóvenes representó su primer Mundial celebrado en directo.
La tensión acumulada estalló en el minuto 106, cuando Ferran Torres marcó el único gol del partido. El tanto provocó abrazos entre desconocidos, cánticos y una explosión de alegría que se prolongó hasta el pitido final.
Además de las miles de personas reunidas en San Pablo, otras 5.000 siguieron la final desde Fibes, mientras numerosos bares de la ciudad registraron una gran afluencia de aficionados. En hogares de toda Sevilla también se vivió una noche especial que culminó con la imagen de Rodri levantando el trofeo de campeón del mundo y de Gavi celebrando el éxito con una bandera andaluza.
La fiesta se trasladó al centro de Sevilla
Una vez concluido el encuentro, la celebración abandonó los recintos con pantallas gigantes para extenderse por distintos puntos de la capital hispalense. La Puerta de Jerez y la Avenida de la Constitución se llenaron de miles de personas que festejaron el histórico triunfo entre bengalas, fuegos artificiales y cánticos.
El ambiente festivo dejó imágenes de aficionados jugando con balones, bañándose en las fuentes y celebrando hasta altas horas de la madrugada una victoria que pasa a formar parte de la historia del deporte español.



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