La Guardia Civil investiga un presunto fraude informático basado en la suplantación de identidad de una empresa, una modalidad conocida como Business Email Compromise (BEC), así como un posible delito de falsedad documental, después de que una pareja que preparaba su boda y un establecimiento de celebraciones de Sevilla fueran víctimas de una sofisticada estafa digital.
La investigación comenzó a raíz de las denuncias presentadas de forma telemática a través de la Sede Electrónica de la Guardia Civil tanto por los futuros contrayentes, residentes en Sevilla y Salamanca, como por la empresa afectada, cuya identidad fue utilizada por los autores del fraude para engañar a los clientes.
Una reserva aparentemente normal
Meses antes de descubrirse la estafa, la pareja había iniciado los contactos con el establecimiento para organizar el banquete de su boda. Tras varios intercambios de correos electrónicos y conversaciones mediante una aplicación de mensajería, la empresa confirmó la disponibilidad de la fecha elegida y remitió el contrato junto con las instrucciones para abonar la señal en su cuenta bancaria.
Además, los novios visitaron personalmente las instalaciones antes de formalizar la contratación, una circunstancia que reforzó la confianza en que todas las comunicaciones mantenidas eran auténticas.
Sin embargo, mientras avanzaban los preparativos, los ciberdelincuentes lograron infiltrarse en el intercambio de mensajes entre ambas partes sin que ninguna de ellas advirtiera la manipulación.
Correos casi idénticos y una cuenta bancaria falsa
Según la investigación, los autores utilizaron una dirección de correo electrónico con un dominio prácticamente idéntico al de la empresa para enviar nuevas instrucciones de pago en las que sustituían la cuenta bancaria legítima por otra bajo su control.
Convencida de que seguía tratando directamente con el establecimiento, la pareja realizó la transferencia correspondiente a la reserva y remitió toda la documentación necesaria para cerrar el contrato, entre ella copias de los documentos nacionales de identidad, el contrato firmado y el justificante del ingreso.
El engaño salió a la luz días más tarde, cuando el responsable del espacio de celebraciones comprobó que el importe nunca había llegado a la cuenta de la empresa y decidió contactar con los clientes a través de un canal diferente. Fue entonces cuando ambas partes descubrieron que habían sido víctimas de una elaborada suplantación de identidad y que el dinero había sido enviado a una cuenta ajena al negocio.
Investigación digital
Las primeras pesquisas permitieron reconstruir el intercambio de comunicaciones y constatar que los delincuentes habían mantenido conversaciones paralelas con la pareja y con la empresa, haciéndose pasar por cada una de ellas ante la otra para controlar todo el proceso de contratación y garantizar el éxito de la estafa.
Especialistas de la Cibercomandancia analizaron las pruebas digitales facilitadas por los denunciantes, rastrearon las comunicaciones electrónicas y siguieron el recorrido del dinero transferido. Paralelamente, examinaron la cuenta bancaria receptora y compararon la información obtenida con otros casos de características similares.
Estas actuaciones permitieron identificar plenamente al presunto beneficiario del fraude.
La Guardia Civil ha remitido las diligencias instruidas a la autoridad judicial de Dos Hermanas, que continuará con la tramitación del procedimiento para esclarecer los hechos y depurar las posibles responsabilidades penales.



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