El Real Alcázar de Sevilla afronta la restauración integral del Cenador de Carlos V con una inversión de 1.647.099 euros, una actuación destinada a recuperar uno de los edificios más singulares del conjunto monumental. Las obras, iniciadas el pasado mes de marzo, han sacado a la luz importantes patologías estructurales que no eran visibles antes del desmontaje de la cubierta y que obligarán a ampliar el alcance de la intervención.
La restauración llega en un año especialmente simbólico, ya que en 2026 se cumplen cinco siglos de la boda entre el emperador Carlos V e Isabel de Portugal, celebrada en el propio Real Alcázar. El cenador fue concebido precisamente para conmemorar aquel enlace y constituye un ejemplo excepcional de la combinación entre arquitectura renacentista, tradición mudéjar y jardín histórico.
Un deterioro oculto
Las primeras fases de la obra, centradas en el desmontaje de las cubiertas y en el análisis del estado del inmueble, han permitido comprobar que los daños eran mucho más extensos de lo que reflejaban los estudios iniciales. La actuación, que en un principio iba a limitarse a una parte de la cubierta, tendrá finalmente que extenderse a todo el conjunto para garantizar la estabilidad del edificio.
Los problemas más importantes se concentran en la galería perimetral, donde años de filtraciones y la escasa ventilación de la madera han provocado procesos de pudrición y una importante pérdida de capacidad resistente en vigas y otros elementos estructurales. Según los técnicos, estas deficiencias permanecían ocultas y solo han podido detectarse tras el desmontaje pieza por pieza de la estructura.
Además de consolidar el edificio, los trabajos incluyen la restauración de yeserías, restos de pintura mural, revestimientos cerámicos, pavimentos y columnas de mármol, siguiendo criterios de conservación patrimonial que priorizan la recuperación de los materiales originales.
Un proyecto ligado a la conservación del patrimonio
Durante una visita a las obras, el alcalde de Sevilla y presidente del Patronato del Real Alcázar, José Luis Sanz, defendió la importancia de intervenir en este tipo de edificios históricos pese a la complejidad técnica que conllevan.
«Restaurar patrimonio muchas veces significa intervenir donde casi nadie lo ve, reforzar estructuras, estudiar cada pieza y tomar decisiones muy complejas para garantizar que estos monumentos puedan seguir en pie dentro de cien o doscientos años», afirmó.
El regidor también enmarcó esta actuación dentro del programa de conservación que se desarrolla en el recinto monumental. Según recordó, en los últimos tres años se han invertido más de siete millones de euros en distintos proyectos, entre ellos la recuperación del Estanque de Mercurio, la restauración de la fachada del Apeadero, la Casa del Inglés, las Sargas del Salón Gótico, la Biblioteca y el Salón del Maestre, además de la instalación de nuevas medidas de seguridad para el monumento.
Calendario de las obras
Los trabajos comenzaron el 26 de marzo con el cerramiento del recinto y la protección del arbolado y de los elementos ornamentales del entorno para reducir el impacto sobre el jardín histórico.
La previsión inicial situaba el final de la restauración en mayo de 2027. Sin embargo, el hallazgo de nuevas patologías estructurales hace prever una ampliación del plazo de ejecución de alrededor de dos meses, aunque la duración definitiva dependerá del resultado de las inspecciones que aún continúan en distintas zonas del edificio.
El Ayuntamiento sostiene que la intervención se está desarrollando bajo criterios internacionales de restauración, utilizando materiales tradicionales y compatibles con los originales, con el objetivo de garantizar la conservación a largo plazo de uno de los espacios históricos más representativos del Real Alcázar.



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