Muchas familias de las víctimas afectadas por la tragedia ferroviaria entre Mora y Urda han decidido poner rumbo al lugar de los hechos, donde esperan encontrar a sus seres queridos que viajaban alguno de los dos trenes siniestrados en la mañana de este miércoles.
En el caso de Ana, que ha pedido que busquen a su hermano, José Ángel Sanemeterio, quien a sus 64 años viajaba en el Ave Madrid-Sevilla: «No sabemos ni en que asiento ni en que vagón, ni nada… Que busquen a mi hermano donde sea, por favor», ha sostenido entre lágrimas.
Ana salió de su trabajo antes de tiempo este mediodía, pero aún no había ni siquiera un listado. «Me han tomado datos y me han atendido muy bien, en el momento que sepan algo, pues ya me avisarán» relataba.
Asimismo, ha criticado el mal estado de las infraestructuras, de modo que ha afirmado que «tienen que pasar estas cosas para que hagan algo y arreglen las vías». Entre sus principales reivindicaciones, ha cuestionado la ausencia de un listado de los viajeros de ambos trenes con sus datos. «Cuando te dan un billete, no aparece el asiento y el vagón. ¿Cómo no puede tener un listado? No lo entiendo», ha concluido.
Un guardia civil sevillano fallecido y otro desaparecido
Al igual que en el caso de Ana, durante la mañana de este miércoles se han desplazado los familiares de dos agentes sevillanos de la Guardia Civil, uno de ellos de 31 años, y que viajaban juntos en el tren de Renfe.
Uno de los agentes ya ha sido confirmado como el primer sevillano fallecido en la catástrofe de Urda. El agente, natural de Sevilla y residente en Las Rozas, y viajaba «para realizar unos trámites personales», en el asiento 8C del vagón ocho del Ave. Por el momento, apenas han trascendido más detalles sobre las circunstancias del agente.
Mientras tanto, los allegados de otro guardia civil sevillano, Juan José García Palacios, continúan aguardando noticias por parte de los equipos de búsqueda. Sus familiares han difundido fotografías a través de las redes sociales con la esperanza de obtener información sobre su paradero, que continúa siendo desconocido.

La estación, cuyo acceso se ha restringido ha quedado habitada únicamente por personal de seguridad, compañeros de la prensa y familiares que muy nerviosos acudían preguntando por sus familiares. «Nos han atendido muy bien, pero no pueden darnos ninguna información», han declarado varias personas al salir del punto habilitado.
En contexto, hasta el momento se han registrado al menos 68 muertos y 15 heridos muy graves tras el choque de estos dos trenes de alta velocidad en Toledo. A su vez, el portavoz de la Guardia Civil en la zona cero del siniestro, Ramón Cuevas, ha enfatizado la importancia ahora de que los familiares de primer grado «vayan a los centros de denuncia instalados» en las cuatro comandancias de Guardia Civil para denunciar las desapariciones.
Síguenos en redes





