El altar callejero que se alzó para recordar a Sandra Peña, sevillana menor de edad que se suicidó tras sufrir un presunto caso de acoso escolar, ha amanecido este sábado vandalizado. Una estampa que no es la primera vez que ocurre, ya en mayo se denunció que las imágenes habían sufrido este tipo de ataques hasta en tres ocasiones. Ya van cinco.
Fotografías, flores, juguetes y estampas recuerdan a Sandra en la calle Rafael Laffón de la capital andaluza. Estas han aparecido manchadas con pintura blanca este sábado, aunque los hechos habrían ocurrido entre las 03.00 y las 05.00 horas de la pasada madrugada, según informan los padres de la menor a 101TV.
Un suceso del que aún no se conocen responsables, tampoco de las veces anteriores, pero que vuelve a abrir una herida en familiares, amigos y vecinos de la menor.
Sandra Peña, un suicidio que conmocionó a España
La muerte de Sandra Peña conmocionó a España. No sólo por tratarse de una menor de 14 años que se quita la vida, sino porque lo hace tras sufrir, según denunció la propia joven en su carta de suicidio, un presunto caso de acoso escolar ante la inacción de su colegio.
El próximo miércoles, 14 de octubre, se cumplirá el primer aniversario de su muerte. La joven estudiaba en el colegio sevillano Irlandesas de Loreto que, pese a que la familia de la joven denunciase el acoso que recibía la menor, no implementó el protocolo anti ‹bullying›.
Acosadoras sin identificar
La joven fue acosada por un grupo de niñas de las que no se sabe su identidad, aunque se estima que tenían su edad. Recibía de ellas «insultos, burlas y desprecios constantes», según relató su tío. Unos hechos que su familia elevó a la dirección del centro a finales del segundo trimestre de 2025.
Unos meses más tarde, Sandra comenzó una atención terapéutica para tratar el trauma que le dejaba este acoso. Su madre llevó un informe de la psicóloga que la atendía al centro en septiembre, pero el protocolo anti acoso siguió inactivo. Finalmente, acabaría suicidándose dos meses más tarde.
Caso archivado
Así, la causa judicial contra el centra abierto por sus padres quedó cerrada. El juez de Instrucción número 5 de la Audiencia de Sevilla archivó de forma definitiva la causa el pasado mes de junio sin practicar diligencias: interrogar a sus compañeros –y posibles acosadores– perjudicaría al «equilibrio emocional» de los adolescentes.
El magistrado consideraba en el auto que el no es posible continuar con el procedimiento contra el centro por «falta de sustento jurídico» para responsabilizar al colegio de su muerte, pese a no haber activado el protocolo anti acoso.
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