Durante unos minutos, España ha detenido su ritmo habitual para mirar al cielo. El eclipse total de Sol de este miércoles, 12 de agosto, ha ofrecido una escena extraordinaria: la Luna se ha interpuesto entre la Tierra y el Sol y ha sumido en la oscuridad a una parte del país justo antes del atardecer.
El fenómeno, el primero de estas características visible en la Península Ibérica desde 1912, ha movilizado a millones de personas pese a la incertidumbre meteorológica y a las dificultades de organización. En una amplia franja del territorio se ha podido contemplar la totalidad del eclipse, mientras que en el resto de España el Sol ha quedado parcialmente oculto.
Un minuto de oscuridad en pleno atardecer
La fase de totalidad, registrada alrededor de las 20:30 horas, ha sido el momento culminante de una jornada marcada por la expectación. Durante ese breve intervalo, la Luna ha cubierto por completo el disco solar y ha permitido apreciar la atmósfera exterior del Sol, conocida como corona solar.
La coincidencia del eclipse con la puesta de Sol ha añadido una dificultad: no bastaba con encontrarse dentro de la trayectoria de la totalidad. También era imprescindible disponer de un horizonte occidental despejado para poder observar el fenómeno.
La sombra lunar ha entrado por el noroeste de la Península y ha avanzado hacia el este hasta alcanzar Baleares. Galicia ha sido la primera comunidad en experimentar la oscuridad total, mientras que las islas Baleares han acogido las últimas fases de la totalidad.
Trece comunidades dentro de la franja de totalidad
La trayectoria del eclipse ha atravesado trece comunidades autónomas: Galicia, Asturias, Castilla y León, Cantabria, País Vasco, Navarra, La Rioja, Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana y Baleares.
La duración máxima se ha alcanzado en una amplia zona del norte y del interior peninsular. El corredor que comprende puntos de Asturias, León, Palencia, Burgos, Soria y áreas del sur de Aragón ha disfrutado de una totalidad cercana a un minuto y 40 segundos.
En A Coruña, la totalidad se ha producido entre las 20.27:35 y las 20:28:50 horas, con el máximo a las 20:28:13. En La Palma, en cambio, el periodo de oscuridad total se ha extendido desde las 20:31:13 hasta las 20:32:49, con el máximo a las 20:32:01.
También han podido seguir el acontecimiento ciudades como Bilbao, donde el máximo se ha registrado a las 20:27:30; León, a las 20:29:07; Burgos, a las 20:29:12; Zaragoza, a las 20:29:38; Castellón, a las 20:31:58; y Valencia, a las 20:32:54.
Madrid y Barcelona, bajo un eclipse casi completo
No todo el país ha quedado completamente a oscuras. En Madrid y Barcelona, por ejemplo, el fenómeno se ha observado como un eclipse parcial de gran magnitud, con entre un 80% y un 90% del Sol cubierto.
Aunque en estas ciudades no se ha alcanzado la totalidad, la dimensión del eclipse ha permitido experimentar un cambio notable en la luz ambiental y seguir uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años.
La Luna, protagonista de un espectáculo excepcional
Un eclipse total de Sol ocurre cuando la Luna se coloca exactamente entre la Tierra y el Sol y bloquea la luz procedente del disco solar. La alineación permite que, durante unos instantes, pueda contemplarse la corona del Sol, normalmente oculta por el intenso brillo de su superficie.
El fenómeno ha convertido a España en uno de los principales escenarios mundiales para su observación. La posición del Sol, muy próximo al horizonte durante la totalidad, ha hecho especialmente singular la experiencia, aunque también ha obligado a los espectadores a extremar la atención sobre las condiciones de visibilidad.
El eclipse de este miércoles forma parte, además, de una excepcional secuencia astronómica: es el primero de los tres eclipses solares que podrán contemplarse desde España entre 2026 y 2028.
Por unas horas, la astronomía ha dejado de ser una disciplina reservada a observatorios y aficionados para convertirse en un espectáculo compartido. Millones de personas han dirigido la mirada hacia el oeste para contemplar cómo, durante apenas unos instantes, el día se transformaba en noche.



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