El protagonismo de la Vuelta Ciclista a España era entero para Tadej Pogačar, el ciclista esloveno que quiere tener el mejor palmarés de la historia y sumar la ronda hispana. No obstante, ha sido protagonista indirecto por quien ha captado las primeras atenciones de la competición, la influencer Erola Jons que ha recibido numerosas críticas desde el pelotón y de los periodistas especializados en ciclismos por llamar ‹Pogachitar› al esloveno y «sexualizarlo» según han denunciado comunicadores como Laura Meseguer o el propio Carlos de Andrés en la retransmisión de TVE.
Erola Jons es una joven pelirroja que tiene más de tres millones de seguidores en Instagram. Su contenido es conocido porque hace bromas sicalípticas, vídeos en los que habla en un tono sensual o con picardía tirándole la caña a hombres para ver la reacción que tienen ante sus piropos o proposiciones más bien indecentes.
El momento con Pogachitar
Hasta ahora esta creadora de contenido catalana de 28 años nunca había acaparado una gran polémica con su humor blanco, pero tras ser contratada por la organización de la Vuelta a España para hacer directos está en el centro de la diana.
Sus primeras intervenciones no han sentado bien y hay quien ve en en su forma de actuar una «sexualización de los hombres». En concreto, al mejor ciclista del pelotón internacional le dijo en inglés que estaba hiperventilando al verlo y lo llamó «Pogachitar» durante el streaming para el que ha sido contratada durante cada una de las etapas.
El esloveno salió del paso lo mejor que pudo como un trabajador de Ineos que al ser ‹atrapado› en las redes de Erola Jons salió de la pantalla y de la conversación lo más rápido que pudo. De momento, lo que se sabe es que la Vuelta Ciclista a España le ha pedido que no interactúe con los ciclistas ni con otros periodistas que cubren la competición además de que rebaje su tono y se amolde al contexto.
¿La caída de los influencers?
Todo esto se produce además en la semana de la «caída de los influencers», la tendencia según la cual los creadores de contenido en redes como Instagram o TikTok o plataformas como YouTuben están sufriendo una crisis reputacional que tuvo su punto álgido con las declaraciones de Carliyo el Nervio y Natalia Palacios el día del eclipse.
Tras años de los medios de comunicación y de las marcas volcándose con los llamados creadores de contenido, ahora se abre un debate social sobre si estos influencers son el modelo social digno de ser tendencia. En el fondo la polémica que ha tenido Erola Jons no es ni más ni menos que la que tuvo hace no mucho Pablo Motos, cuando fue acusado de hacer bromas subidas de tono a entrevistadas. Quizás el debate pueda hacer un aparte también sobre el auge del puritanismo y una sociedad con una corteza más blanda que no acepta que cada cual tenga su humor, aunque sea burdo.
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