La vida nocturna está experimentando nuevos cambios en Málaga. En los años 80 y 90, en la zona Este de la ciudad se concentraba la mayor parte del ocio para jóvenes. Posteriormente, las discotecas se desplazaron al Centro y, en los últimos años, estas salas comienzan a abrir en los polígonos, una zona más alejada y que permite superficies más amplias. Sin embargo, a pesar de alejarse de la urbe, también comienza a generar los primeros detractores en esta nueva ubicación.
En concreto, los primeros que han alzado la voz han sido desde la Asociación de Polígonos y Parques Industriales y Comerciales de Málaga y Provincia -Apoma. Estos han criticado las afecciones que, determinadas actividades de ocio nocturno, están generando en varios parques empresariales de la capital, además de reclamar al Ayuntamiento de Málaga la adopción urgente de medidas preventivas, limpieza, inspección, seguridad y coordinación municipal.
La asociación no se muestra en contra de estas salas
Apoma subraya que no cuestiona la existencia de salas de fiesta, discotecas y otras actividades de ocio debidamente autorizadas, sino la insuficiencia de las medidas destinadas a evitar que sus efectos recaigan sobre los espacios productivos, las empresas instaladas en ellos y las personas que desarrollan allí su actividad laboral.
Las entidades gestoras han comunicado incidencias en los parques empresariales de La Estrella, San Luis, Santa Teresa, El Viso y Guadalhorce. Entre los problemas trasladados figuran la acumulación de botellas, latas, plásticos, vidrios y restos de comida; la celebración de botellones en acerados y viales.
Varios incidencias detectadas
En algunos de estos entornos también se han comunicado roturas de espejos de vehículos, barbacoas en la vía pública, acumulación de dispositivos de vapeo desechables junto a automóviles -con el posible riesgo asociado a sus baterías- e intentos de incendio.
Las incidencias se producen especialmente durante los fines de semana y, en algunos puntos, se repiten de jueves a domingo a lo largo de todo el año. Una vez finalizada la actividad de ocio, los residuos y desperfectos permanecen en calles, aparcamientos, muelles de carga, fachadas y accesos a las naves.
Apoma advierte de que no se trata de hechos aislados ni de una problemática nueva. Estas situaciones se vienen produciendo desde hace tiempo y han sido trasladadas en repetidas ocasiones a los responsables municipales competentes.
La asociación considera que, ante la persistencia de las incidencias y la insuficiencia de las medidas adoptadas hasta ahora, resulta necesario hacer pública esta realidad y reclamar una respuesta coordinada y efectiva.
Mayor limpieza en los alrededores
Uno de los principales problemas señalados es la insuficiencia de la limpieza limitada al entorno inmediato de algunos locales. Las concentraciones se extienden a calles colindantes, aparcamientos, acerados, fachadas, muelles de carga y accesos de otras empresas, por lo que una actuación restringida a la puerta del establecimiento no permite recuperar adecuadamente el espacio público.
Apoma reclama que los titulares de las actividades dispongan de planes de limpieza reforzados que abarquen todos los puntos de concentración identificados y que se ejecuten inmediatamente después del cierre. Estos dispositivos deberían incorporar el baldeo de los viales cuando las condiciones del entorno así lo requieran.
La asociación solicita también que los servicios municipales de limpieza intervengan de forma complementaria en los puntos afectados, sin perjuicio de que los costes puedan ser imputados a quien corresponda.



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