Miles de estudiantes andaluces han iniciado este martes las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en una convocatoria marcada por el dispositivo de seguridad más exigente de su historia. Las universidades públicas de la comunidad activan por primera vez un protocolo común de control frente a posibles intentos de fraude, con la incorporación de detectores de radiofrecuencia en los recintos de examen para localizar dispositivos electrónicos ocultos.
La medida responde a una decisión coordinada entre todas las universidades públicas andaluzas, que aplican los mismos criterios en sus respectivas sedes para garantizar condiciones de igualdad entre el alumnado de toda la comunidad.
«Es súper importante que estas pruebas salgan bien y que se garantice el correcto funcionamiento en todas las sedes para que esa igualdad de oportunidades que solo se consigue en la universidad pública podamos llevarla a cabo de manera satisfactoria», afirma la vicerrectora de Estudiantes y Vida Universitaria de la Universidad de Sevilla, Carmen Gallardo, quien destaca que el dispositivo desplegado en las 24 sedes repartidas por la provincia ha funcionado «correctamente» y sin incidencias relevantes.
Detectores de radiofrecuencia, custodia reforzada y nuevas restricciones para quienes salen antes de tiempo: la PAU andaluza estrena un blindaje tecnológico sin precedentes
Los detectores, al detalle
Los alumnos han sido informados con antelación de la prohibición de portar cualquier dispositivo electrónico durante las pruebas. La lista incluye teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares, pinganillos y bolígrafos digitales. Los detectores de radiofrecuencia permiten realizar barridos selectivos en las aulas para verificar el cumplimiento de la normativa.
Gallardo explica el funcionamiento con una analogía clara: «El detector lo único que hace es como si tuviéramos ojos con detección infrarroja. Nos permite ver mejor qué está ocurriendo en el aula». La jornada transcurre sin incidentes de consideración. Solo se registran situaciones menores relacionadas con objetos personales, como pendientes de gran tamaño, retirados por precaución antes del inicio de los exámenes.
Con todo, la aplicación del protocolo no ha sido idéntica en todas las universidades. En Málaga, los sensores no se han utilizado durante los exámenes de este martes. El rector de la Universidad de Málaga, Teodomiro López, ha justificado la decisión por el deseo de no interferir en el normal desarrollo de las pruebas. Se trata, en cualquier caso, de una excepción puntual dentro de un dispositivo que el conjunto de la comunidad universitaria andaluza ha puesto en marcha de forma generalizada.
Sin examen en el bolsillo
Junto al control tecnológico, la organización refuerza los protocolos para impedir que el contenido de las pruebas circule entre alumnos que se examinan en distintos horarios. La principal novedad es que los estudiantes que abandonan el aula antes de tiempo ya no pueden llevarse el cuadernillo consigo. Los exámenes solo se entregan al finalizar la prueba para todos los participantes, una medida diseñada para reducir el riesgo de filtración.
Por primera vez, los alumnos que salen antes de tiempo no pueden llevarse el examen. Los cuadernillos se entregan solo al terminar la prueba para todos los participantes
La custodia de los exámenes también se refuerza desde el origen. Las pruebas son impresas por una única universidad andaluza y distribuidas en sobres sellados. En el caso de Sevilla, los documentos permanecen en dependencias con acceso restringido, vigilancia presencial y sistemas de alarma hasta su reparto en las distintas sedes.
Lengua, con Cernuda y Lorca
La primera prueba de la fase de acceso es la de Lengua Castellana y Literatura II. Los alumnos analizan un texto periodístico del escritor Manuel Vicent publicado en El País y responden cuestiones relacionadas con autores como Luis Cernuda, Ramón María del Valle-Inclán, Federico García Lorca, Antonio Buero Vallejo y Carmen Martín Gaite.
La PAU andaluza se celebra los días 2, 3 y 4 de junio y mantiene la estructura habitual de años anteriores, con una fase de acceso obligatoria y una fase de admisión para mejorar la nota de entrada a los distintos grados universitarios. Con la primera jornada superada sin incidencias, Andalucía afronta las dos restantes con un sistema de control que marca un antes y un después en la historia de la prueba.



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