Un simple teléfono puede convertirse en el peor enemigo de tus ahorros. El Grupo de Investigación Tecnológica de la Comisaría de Algeciras ha destapado una red criminal especializada en el vishing bancario, una técnica de suplantación telefónica muy sofisticada. Los delincuentes llamaban a sus objetivos haciéndose pasar por empleados de su propio banco. Con un tono alarmante pero profesional, advertían a las víctimas de que se estaba produciendo una supuesta transferencia fraudulenta en sus cuentas.
La víctima elegida en esta ocasión, residente en la provincia de Murcia, cayó en la trampa debido a la insistencia y credibilidad de los falsos operadores. Siguiendo sus instrucciones, facilitó sus claves de acceso y códigos confidenciales. En pocos minutos, los estafadores vaciaron sus fondos realizando múltiples movimientos que sumaron un total de 4.590 euros.
El chivatazo involuntario
La investigación policial comenzó de la forma más inesperada: a raíz de la denuncia de uno de los propios miembros del entramado. Este integrante acudió a la comisaría quejándose de que su cuenta bancaria había sido bloqueada tras recibir un ingreso sospechoso. Al tirar del hilo, los agentes descubrieron que ese dinero procedía del fraude de Murcia y procedieron de inmediato a su detención por ejercer de ‹mula› bancaria.
A partir de ahí, el despliegue policial en Algeciras permitió localizar al resto de la banda. El grupo funcionaba como una empresa delictiva perfectamente engranada donde cada miembro tenía un rol asignado.
Retiradas de efectivo y blanqueo
Para borrar el rastro del dinero y eludir la acción de la justicia, los implicados diversificaban las funciones. Mientras unos se encargaban de recibir las transferencias en cuentas puente, otros acudían rápidamente a cajeros automáticos de distintas entidades para sacar el dinero en efectivo. Con esta técnica de blanqueo pretendían romper la trazabilidad del capital y hacer llegar los beneficios limpios a los escalafones más altos de la organización criminal.
La Policía Nacional insiste en que las entidades financieras jamás piden claves, códigos de verificación ni datos personales por teléfono, SMS o correo electrónico. Si recibes una llamada de este tipo, cuelga y contacta tú mismo con tu banco.


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