El vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de Vox en la comunidad, Manuel Gavira, ha acusado a María Jesús Montero de haber vendido inmuebles del Servicio Andaluz de Salud (SAS) a fondos buitre cuando dirigía la Consejería de Hacienda del Gobierno andaluz. Lanzó la acusación este domingo en Estepona, en la Costa del Sol malagueña, durante un mitin de Vox centrado en la cita electoral del 29 de noviembre.
Gavira, que también es consejero de Turismo, Justicia, Regulación y Administración Local, abrió el acto. Después intervinieron el portavoz nacional de Vivienda del partido, Carlos H. Quero, y su presidente, Santiago Abascal. Gavira dirigió su mensaje directamente a los socialistas.
Montero, en el punto de mira
El número dos del Ejecutivo andaluz dedicó buena parte de su discurso a la exvicepresidenta del Gobierno de España. Pedro Sánchez le ha encargado la estrategia de campaña del PSOE para el 29N. Montero, sevillana, fue la responsable de las cuentas autonómicas en los últimos gobiernos socialistas de la Junta, y Gavira relacionó esa etapa con la venta de edificios de la sanidad pública andaluza.
«Esa señora Montero es la que pagó el chantaje a los separatistas y esa señora siendo consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía vendió edificios del SAS a fondos buitres. ¿Yo qué queréis que os diga? Que los buitres son ellos, los carroñeros son ellos, los ladrones son ellos», afirmó ante los asistentes.
«Esa señora siendo consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía vendió edificios del SAS a fondos buitres», declara Gavira
También criticó lo que Montero ha dicho sobre la huelga general: que «es contra la oposición». Según Gavira, esa frase revela «para lo que sirven los sindicatos» en España: «para estar de rodillas al Gobierno socialista».
Ofensiva contra Sánchez
Después pasó a criticar al Ejecutivo central, al que definió como «corrupto, traidor y criminal». Aseguró que su formación no ha olvidado «su corrupción» y citó varios frentes judiciales: «su mujer investigada», «su hermano condenado», «los compadres del PSOE en Soto del Real» y «el fiscal también condenado».
Habló también de «traiciones a todos los españoles» en relación con Ceuta y envió «un abrazo fuerte» a los «compañeros y a los españoles de Ceuta». Además, recordó a los afectados por la dana de Valencia y a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba.
El 29 de noviembre, según Gavira, los españoles van a «mandar al paro a todos los socialistas»
Para el líder andaluz de Vox, esa fecha supondrá un cambio en La Moncloa, con Abascal como «el presidente que nos merecemos». Recordó que su partido ya forma parte del Gobierno de Andalucía, algo que hace unos años parecía «impensable». Su objetivo, dijo, es lograr en toda España «un gobierno patriota, orgulloso de la historia de España, sin complejo y valiente».
Vivienda y Ceuta
Gavira sostuvo que los españoles están «cansados del fraude y de la corrupción» del Gobierno de izquierdas. A su juicio, el país tiene «dos problemas fundamentales»: «Ceuta y la vivienda».
Sobre el acceso a una casa, defendió que «cualquiera que llega de fuera tiene su vivienda» y «puede formar un proyecto de vida porque agrupan a la familia y la traen de fuera».
Dardos a toda la izquierda
El vicepresidente también atacó a otros partidos de izquierda. A Sumar e Izquierda Unida los llamó «los de Frente Amplio o los de boca ancha» porque, dijo, «se comen las porquerías del Partido Socialista».
Gavira acusó a Adelante Andalucía de «traer a los herederos de ETA a Andalucía»
Se refirió además a «esa llamada izquierda alegre», de la que opinó que «de alegre no tienen absolutamente nada», y la puso al mismo nivel que «la izquierda separatista» y «la izquierda amiga de los terroristas». Acusó a Adelante Andalucía de haber aprovechado las últimas semanas para «traer a los herederos de ETA a Andalucía» con el fin de «darles charlas de aprendizaje». «Todo eso es lo que se va a acabar el 29 de noviembre», advirtió.
«Los españoles primero»
Gavira cerró su intervención expresando su confianza en el presidente de su partido. A su juicio, «no hay ningún español» que crea que a Abascal «le va a temblar el pulso» a la hora de tomar «las decisiones que hay que tomar».
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