Una relación transfronteriza donde el Peñón pone los aviones y España el asfalto. El Aeropuerto de Gibraltar planea una ambiciosa expansión con nuevas rutas internacionales a España, Francia o Países Bajos para el verano de 2027. Sin embargo, sus autoridades se han topado con la falta de espacio físico en su territorio, por lo que han decidido que el impacto colateral del tráfico y el almacenamiento de vehículos se quede en suelo español.
El ministro de Transportes del ejecutivo gibraltareño, John Cortés, ha sido tajante al respecto, afirmando textualmente al rotativo británico Gibraltar Chronicle que «no podemos permitirnos que todos estos coches entren en Gibraltar». Al mismo tiempo, adelantó que ya se encuentra en conversaciones exploratorias con el alcalde de La Línea, Juan Franco, al que ha solicitado formalmente unas 9.000 plazas de aparcamiento en su ciudad.
El objetivo primordial de esta negociación es que el parking disuasorio esté en el municipio gaditano. Gibraltar estima que «justo al otro lado de la frontera» existe una bolsa disponible entre aparcamientos públicos y privados (muchos de ellos con sistemas de pago por estacionamiento), detallando de forma específica zonas como los aledaños del Estadio Municipal linense, sede de la Real Balompédica.
Esta estrategia se estudia ante el firme interés de varias aerolíneas por abrir las citadas conexiones europeas, lo que multiplicará notablemente el número de usuarios.
Promoción conjunta y transporte lanzadera
La propuesta contempla promocionar conjuntamente estas plazas para que los turistas dejen sus vehículos en La Línea y accedan posteriormente a Gibraltar a pie o mediante transporte público.
Para facilitar esta opción, las autoridades llanitas prevén trabajar con el Ayuntamiento de La Línea en la instalación de señalización y códigos QR que informen sobre las distintas alternativas disponibles, incentivando que los viajeros se desplacen después por el Peñón en taxi, autobús o caminando. El plan, que aún está en fase inicial, contempla también el estudio de autobuses lanzadera.
El plan B: un parking de varias plantas en el Peñón
El Gobierno gibraltareño tampoco descarta construir un aparcamiento de varias plantas en el actual estacionamiento del aeropuerto. Esta opción obligaría a retirar temporalmente la zona de aparcamiento existente en su lado y provocaría ciertas alteraciones durante las obras.
Cortés señaló que ambas alternativas están siendo estudiadas y que la utilización de las instalaciones en La Línea podría constituir una alternativa a tener que levantar una nueva infraestructura en Gibraltar. «Es pronto, así que no descartamos que podamos construir uno de varias plantas en nuestro lado, pero también estamos estudiando la opción de utilizar el lado español para aparcar”, afirmó.
El ministro insistió en que todavía no se ha adoptado ninguna decisión definitiva y que las diferentes posibilidades deberán desarrollarse, discutirse, planificarse y contar con financiación para que fluya el tráfico de vuelos permitido en el nuevo marco de relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido para el aeródromo gibraltareño. «No estamos sentados sin hacer nada”, concluyó Cortés, asegurando que su departamento está trabajando activamente en estas cuestiones.
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