El maestro Manuel Alejandro volvió a recibir el abrazo de su tierra natal. El compositor jerezano fue el gran protagonista de un caluroso homenaje en el histórico barrio de Santiago, donde recogió este galardón instaurado por la Asociación Unidos por Santiago. El reconocimiento busca distinguir a aquellas personas que forman parte de la memoria viva de la zona y cuya obra perdura en el tiempo.
La presidenta de la entidad, Mercedes Narbona, se encargó de entregar la distinción en representación de todo el vecindario. El acto, conducido por el periodista Paco Lobatón, contó con una destacada representación municipal encabezada por la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, junto al primer teniente de alcaldesa, Agustín Muñoz, y el delegado de Cultura, Francisco Zurita.
La cita tuvo un marcado acento cultural gracias a la lectura literaria de Josefa Parra y a un homenaje flamenco brindado por los propios artistas de Santiago.
Durante su intervención, García-Pelayo destacó el carácter único de este premio frente a los innumerables reconocimientos internacionales del músico. «Este homenaje es distinto porque no llega desde la distancia de las grandes instituciones: nace del barrio, de la calle Merced y de donde se forjaron tus recuerdos», manifestó. La alcaldesa trazó un paralelismo con el nombre del galardón al recordar que las cigüeñas siempre vuelven al lugar al que pertenecen, agradeciendo a Manuel Alejandro que haya ejercido como un embajador espectacular de Jerez por todo el mundo.
Asimismo, la primera autoridad municipal puso en valor el arraigo del compositor y su herencia familiar, vinculada a su padre, Germán Álvarez Beigbeder, figura esencial de la historia musical jerezana.
Con esta distinción, el barrio de Santiago y la ciudad de Jerez devuelven en forma de cariño popular parte del inmenso legado cultural con el que el creador enriqueció la música hispana, consolidándose como una inspiración constante para las nuevas generaciones.
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