El cantante de flamenco Ziyian Peng, de 29 años, más conocido como Manuel de la China, se ha convertido en uno de los finalistas del prestigioso Concurso Talento Flamenco de Cante, organizado por la Fundación Cristina Heeren, que celebra este año su décima edición. La final del concurso se emitirá en 101TV este sábado 23 a las 22.00 horas. Manuel destaca por su capacidad de transmitir la esencia del flamenco, pese a haber nacido y crecido en China, lejos de la tradición andaluza.
«Lo que me gusta a mí unas papas aliñás y un vino de Jerez» dice Manuel de la China con mucho ángel durante su entrevista con 101TV en la que muestra su frescura que le ha hecho despuntar ya como un talento emergente del flamenco jerezano.
Durante su participación en el programa ‹Llegó la hora›, el cantaor ha compartido detalles de sus orígenes y de las curiosidades que ha vivido al ser chino en España. Entre bromas sobre la apariencia de los chinos, que suelen parecer más jóvenes que otras nacionalidades, Manuel recordó con humor: «Antes de ponerme las gafas y el bigote me echaron 16 o 17 años». Su espontaneidad y simpatía conquistaron a los espectadores, quienes disfrutaron de una charla entretenida y cercana.
De Ziyian a Manuel de la China
El nombre artístico del cantante tiene su propia historia. «Me lo puso una profesora de baile de Jerez», explicó Manuel, quien decidió adoptar este nombre ante la dificultad de pronunciar su nombre original en chino. Este cambio refleja su integración en la cultura local y su respeto por las tradiciones jerezanas, además de facilitar su identidad artística en España y en el mundo del flamenco.
Manuel no solo ha adoptado un nombre español, sino también los gustos típicos de la región. «Me encanta una buena papa aliñá y el vino de Jerez», confesó con entusiasmo. Su pasión por la gastronomía y la cultura de la ciudad andaluza refleja un cariño profundo por la tierra que lo acoge, mostrando cómo la música y la vida cotidiana se entrelazan en su experiencia personal.
Aprendizaje entre notas y acentos
El concurso de flamenco también ha sido un desafío y una oportunidad de aprendizaje. «Cuando me presenté estaba muy nervioso», admitió Manuel de la China, quien reconoce que la práctica del flamenco le ayudó significativamente a mejorar su español. «Yo no hablaba español cuando llegué», relató, destacando cómo la pronunciación y el ritmo del idioma español difieren enormemente del chino.
Antes de llegar a España, Manuel vivió en Estados Unidos y se trasladó solo a España, donde vivió primero en Sevilla, antes de trasladarse definitivamente a Jerez. Aunque en China se habla de él, Manuel sabe que comprender y transmitir el flamenco exige un profundo conocimiento de la lengua y de la cultura española, algo que aún no está extendido en su país de origen. Su experiencia evidencia cómo la pasión por la música puede unir culturas y derribar fronteras lingüísticas y geográficas.



Síguenos en redes


