La hermandad de la Esperanza de Triana celebrará elecciones el próximo martes, 30 de junio, desde las 17.30h hasta las 23.00 horas en la Capilla de los Marineros. Los más de 9.000 hermanos llamados a las urnas elegirán el futuro hermano mayor que dirigirá la hermandad durante los próximos cuatro años.
Actualmente, se aproxima una participación de 3.000 hermanos que tendrán que votar a la candidatura continuista encabezada por el teniente hermano mayor o al proyecto alternativo que lidera Feliciano Fernández. En esta ocasión, 101TV entrevista al candidato Guillermo Revuelta (Sevilla, 1969).
-¿Considera que actualmente la Hermandad de la Esperanza de Triana está abierta y que sus colectivos son fácilmente accesibles?
La Hermandad de la Esperanza de Triana tiene actualmente sus puertas abiertas a todos los hermanos que deseen participar y vivir la hermandad a través de sus distintos colectivos. Nuestra candidatura pretende reforzar aún más esa apertura y fomentar una vida de hermandad que motive al hermano a implicarse activamente.
Queremos una hermandad abierta, participativa y cercana, donde cada hermano encuentre razones para acudir, colaborar y sentirse parte fundamental de ella.
Para ello, crearemos una comisión de hermanos voluntarios integrada en los distintos colectivos. Su función será recibir a los nuevos hermanos, acompañarlos y facilitar su integración en los diferentes equipos de trabajo.
-¿Qué propone para garantizar que cada miembro de la Junta de Gobierno se dedique exclusivamente a las funciones que le corresponden?
Cada miembro de la Junta de Gobierno tiene unas funciones perfectamente definidas y reguladas por las reglas de la hermandad. Ese será su cometido principal durante todo el mandato. Lógicamente, todos podrán colaborar en otras actividades del día a día, pero las responsabilidades de cada cargo estarán claramente delimitadas conforme a nuestras normas.
-¿Cree que el hermano debería tener mayor protagonismo en la toma de decisiones o considera que el modelo actual es suficiente?
La Junta de Gobierno que resulte elegida estará plenamente legitimada para adoptar aquellas decisiones que las reglas le atribuyen. Algunas cuestiones deberán someterse al criterio de los hermanos en cabildo y otras no.
Nuestra intención es actuar con la máxima transparencia. Queremos informar de todas las decisiones, explicar por qué se toman, cuánto cuestan y cuáles son sus objetivos. Para ello utilizaremos tanto las redes sociales como el contacto directo.
En la presentación de mi candidatura facilité mi número de teléfono personal para que cualquier hermano pueda dirigirse a mí cuando lo considere oportuno. Queremos una Junta de Gobierno cercana, accesible y transparente.
-¿Hasta qué punto estaría dispuesto a someter decisiones importantes a la votación de los hermanos en cabildo?
No tendría inconveniente en someter a votación aquellas decisiones de especial trascendencia para la hermandad, especialmente cuando perciba dudas o falta de consenso entre los hermanos.
Ahora bien, no todas las decisiones pueden llevarse a cabildo, porque la gestión diaria sería inviable. Los hermanos depositan su confianza en una candidatura para que gobierne la hermandad durante cuatro años y esa responsabilidad implica tomar decisiones de gestión ordinaria.
-¿Dónde sitúa el límite entre cubrir las necesidades patrimoniales de la hermandad y caer en un exceso patrimonial?
Siempre he dicho que no entiendo de todo. Mi responsabilidad como hermano mayor será rodearme de personas cualificadas que puedan asesorarme en materia patrimonial. Serán ellas quienes indiquen qué elementos deben conservarse, restaurarse o adquirirse. A partir de ahí, evaluaremos las prioridades y tomaremos decisiones responsables.
La ventaja de una candidatura continuista es que conocemos perfectamente la realidad económica de la hermandad. Sabemos cuáles son sus ingresos, sus gastos y las posibilidades reales que existen para desarrollar proyectos.
Además, considero que patrimonio y caridad no son incompatibles. En nuestro programa proponemos incrementar progresivamente la dotación destinada a la obra asistencial hasta acercarla al doble de la cantidad actual, alcanzando cerca de 300.000 euros anuales para atender necesidades sociales tanto en Triana como en el Polígono Sur.
Ahora bien, tengo claro que no tomaré decisiones que reduzcan significativamente los ingresos de la hermandad. Asimismo, me comprometo a congelar las cuotas durante los próximos cuatro años y a estudiar una unificación de las papeletas de sitio para todos los colectivos, con el objetivo de hacerlas más accesibles.
-En caso de ser elegido, ¿mantendría a Paco Ceballos y Juan Manuel López Díaz como capataces de los pasos de la hermandad?
Sí. Mi intención es mantener a todos los cargos auxiliares actuales: capataces, vestidores, camareras, comisión artística y demás colaboradores.Considero que han realizado una labor extraordinaria durante los últimos años y merecen nuestra confianza. Del mismo modo, espero que esa confianza y ese respeto también se extiendan hacia mi candidatura y hacia el equipo que me acompaña.
Creo además que los cargos auxiliares deben mantenerse al margen de los procesos electorales y no posicionarse públicamente a favor de ninguna candidatura. Cada uno actúa como quiere, como él piensa que deben actuar y yo ahí no me puedo meter. Pero esa es mi opinión en cuanto a la continuidad de los cargos de confianza.
-Si los capataces no aplicaran determinadas normas aprobadas por la hermandad, como el límite de edad de 50 años para los costaleros, ¿seguirían contando con su confianza?
Estoy dispuesto a sentarme con los capataces para revisar las normas y estudiar posibles modificaciones en aquellos aspectos que puedan mejorarse. Sin embargo, considero que la norma de los 50 años debe mantenerse por responsabilidad, por respeto a quienes ya la han cumplido y por facilitar el relevo generacional.
Sinceramente, no contemplo la posibilidad de que los capataces desobedezcan una norma aprobada por la hermandad. Si llegara a ocurrir, estudiaría la situación en su momento.
-Ante unas elecciones que pueden reflejar una división interna, ¿qué propone para unir nuevamente a la hermandad?
Si resulto elegido hermano mayor, lo primero que haré será ponerme en contacto con Feliciano Fernández para ofrecerle mi colaboración y pedirle que participe en la vida de la hermandad. También estudiaremos aquellas propuestas de su programa que puedan incorporarse al nuestro.
Si fuera yo quien perdiera las elecciones, actuaría exactamente igual y me pondría a disposición de quien resultara elegido.
Los procesos electorales generan inevitablemente cierta división, especialmente por el impacto de las redes sociales. Después llega el momento de reconstruir puentes y trabajar juntos. Estoy convencido de que la hermandad sabe hacerlo. Cuando compartimos un objetivo común, como la Misión de la Esperanza, somos capaces de caminar unidos.
-¿Qué opinión le merecen la politización, el populismo y la radicalización en las hermandades?
Son conceptos que no deberían tener cabida en el ámbito cofrade. Hacen mucho daño a las hermandades y desvirtúan su verdadera naturaleza. Incluso el término «campaña» contribuye en cierta medida a trasladar dinámicas políticas a procesos que deberían desarrollarse desde una perspectiva cristiana y fraterna.
Esta candidatura no va a hacer ningún acto de final de campaña. Aquí vamos a misa, somos cristianos, rezamos y le pedimos a nuestros titulares que el martes vaya todo bien.
Hay que intentar dentro de lo posible, intentar cristianizar este proceso electoral. Además, si por mí fuera yo también le pondría reglas y normas a las elecciones de las hermandades. Usted no puede sacar una noticia en redes sociales, no puede usted hacer un comunicado oficial a los hermanos hasta 30 días antes de que sean las elecciones. No podemos estar tres meses en campaña, no podemos estar tres meses, eso hace mucho daño a todo el mundo.
Respecto al populismo, tampoco me gusta. le hace mucho daño a las hermandades. Creo que las candidaturas deben presentar propuestas serias, realistas y ejecutables, sin recurrir a promesas llamativas cuyo único objetivo sea captar votos. Las hermandades merecen responsabilidad, rigor y sentido común.



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