Las aguas del Estrecho de Gibraltar vuelven a convertirse en el escenario de un tenso desencuentro marítimo. Las autoridades medioambientales de la colonia han interceptado y denunciado al patrón del barco pesquero de bandera española ‘La Rápida’ tras una intervención en las inmediaciones de Punta Europa, reactivando la histórica fricción pesquera y jurisdiccional que caracteriza a esta sensible zona fronteriza.
Intercepción y presunto delito medioambiental
Los hechos se desencadenaron a primera hora de la mañana de este miércoles, concretamente en torno a las 10:15 horas. Efectivos adscritos a la Unidad de Protección e Investigación Medioambiental (Environmental Protection & Research Unit) se encontraban desplegados en sus labores rutinarias de patrullaje marítimo cuando localizaron visualmente a la embarcación comercial española faenando a unos 500 metros del litoral de Punta Europa. Según sostiene el informe oficial emitido por las autoridades del Peñón, los agentes constataron desde su posición cómo la tripulación del pesquero utilizaba artes de palangre para extraer capturas del fondo marino.
La intervención subió de tono cuando los funcionarios del cuerpo medioambiental observaron de manera flagrante cómo los marineros izaban a bordo tres ejemplares de raya. Se da la circunstancia de que este tipo de condrictio se encuentra catalogado como especie estrictamente protegida en la normativa del Peñón, en virtud de la estricta Ley de Protección de la Naturaleza de 1991 (Nature Protection Act).

Negativa a colaborar
Al percatarse de la situación, la patrullera gibraltareña se aproximó al pesquero español emitiendo órdenes acústicas y verbales muy claras. Los agentes requirieron formalmente al armador y patrón de la embarcación, identificado como Leoncio Fernández, que procediera a la liberación inmediata y devolución al mar de las tres rayas capturadas. Asimismo, se le notificó formalmente el apercibimiento de que no disponía de las autorizaciones administrativas obligatorias para ejercer la pesca comercial en dicho perímetro.
Según la autoridad gibraltareña, el patrón del pesquero lejos de deponer su actitud y acatar la orden, se negó a cumplir con el requerimiento de los agentes medioambientales. El incidente derivó entonces en un episodio de alta tensión. El acta del suceso refleja que Fernández adoptó una postura «verbalmente agresiva», profiriendo amenazas e insultos de gravedad contra los agentes mientras procedían a la instrucción del expediente de sanción.
Ante la falta de colaboración, los agentes gibraltareños formularon una denuncia formal contra el marinero español fundamentada en dos cargos principales: pescar utilizando palangres en zona restringida sin un permiso de actividad válido y la captura ilícita de especies protegidas.
Tras la finalización del tenso procedimiento, la embarcación ‘La Rápida’ fue escoltada de forma obligatoria fuera del límite de las aguas costeras gestionadas por el Peñón, confirmándose por parte de la patrulla que el patrón abandonó la zona «sin devolver los tres ejemplares de raya al mar» según consta en la denuncia.


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