Los gaditanos, Ignacio Peñuelas y su padre, Juan Peñuelas, han firmado con su esfuerzo una de esas historias que erizan la piel. Ambos han cruzado nadando la Bahía de Cádiz, hasta llegar a la playa de La Muralla, en el Puerto de Santa María, lo que supone un trayecto de unos 5.000 metros. Esto de por sí ya es una prueba deportiva muy exigente, pero la verdadera lección se comprende al saber que Ignacio es parapléjico y su padre, de 72 años, sufre un cáncer.
Ni una lesión medular pudo con Ignacio
El pasado 17 de mayo, Ignacio Peñuelas contaba a través de sus redes sociales que se estaba preparando para completar este reto el domingo 4 de julio, y así lo hizo. En aquel vídeo, el protagonista de 31 años explicaba que siempre ha tenido pasión por el deporte y la mostraba corriendo ultramaratones y navegando por el Polo Norte y Sur. Todo esto cambió hace un tiempo, cuando el gaditano sufrió un accidente que le provocó una lesión medular, dejándolo parapléjico.
Su padre se juega la vida apagando fuegos
En ese vídeo, Ignacio también cuenta la historia de su padre, Juan. A sus 72 años, es un piloto veterano que a día de hoy sigue colaborando en la extinción de incendios subido a su helicóptero. Igual que su hijo, Juan también es un apasionado por el deporte, pero la vida también le dio un revés recientemente. Tal y como contaba Ignacio, su padre sufre un cáncer desde hace un tiempo, pero esto tampoco le ha frenado para cumplir un reto que llevaban años proponiéndose.
Así como lo prometieron, padre e hijo cruzaron este sábado 4 de julio a nado desde Cádiz hasta el Puerto de Santa María, con una distancia de unos 5.000 metros en mar abierto. La travesía no fue sencilla, pero consiguieron completarla con éxito y a su llegada a la costa de la playa de La Muralla decenas de personas les estaban esperando para darles la enhorabuena, entre ellos el alcalde del Puerto de Santa María, Germán Beardo, quien les felicitó personalmente por esta proeza deportiva.
Una iniciativa solidaria
Además, este reto también es una iniciativa solidaria, ya que cuenta con una colecta que se destinará a varias causas. Una de ellas es la investigación de la médula espinal, para ayudar a personas con la misma lesión que Ignacio. Otra parte irá destinada a una asociación dedicada al deporte inclusivo, que ayuda a personas que están en silla de ruedas, también en la línea del mensaje que quieren transmitir padre e hijo con esta gran gesta.
De esta forma, Ignacio, un hombre parapléjico, y Juan, un señor de 72 años que sufre un cáncer, han dado una lección de superación al mundo entero. Ambos han mostrado que, pese a los problemas que la vida va poniendo en el camino, con esfuerzo y pasión todo se puede conseguir. Esos cinco kilómetros representaron más que una actividad deportiva de alto nivel, fueron una muestra de superación y de que nunca hay que rendirse.



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