Ángel Recio, central del Málaga, ha sido uno de los invitados estelares del último ‹Área Malaguista› de la temporada. El canterano, aún sin haberlo asimilado del todo, cuenta que muchos compañeros veteranos le han dicho que lo que ha vivido «es casi imposible repetirlo». Él cree que todo lo conseguido este año no hubiese sido posible sin «la unión del grupo», ya que piensa que es un «vestuario increíble».
Tiene la mente puesta en que el Málaga ha ascendido y no piensa en nada más allá de celebraciones: «Ojalá poder seguir celebrando cosas en las distintas instituciones, aunque primero vamos a celebrar el ascenso a Primera y ya veremos; todo lo que llegue por celebrar será bueno, seguro».
Sobre la pelea de Rafita con Thalys y el festejo del ascenso: «Rafita le echa lo que hay que echarle. Por ejemplo, la jugada con Thalys nos pilla muy lejos, pero nada es gracioso ahora porque lo cuentas y has vivido el ascenso. El árbitro da 10 minutos, ellos están atacando y si te meten un gol te pones 2-2. Tenían uno menos, luego nosotros nos quedamos también con diez, pero bueno, por suerte se dio todo bien y pudimos disfrutar de la celebración y la rúa con toda la gente y la afición. He escuchado que había más de 200.000 personas en la calle, que yo eso no lo he vivido nunca aquí en Málaga».
La dificultad del jugador que no goza de tantos minutos
El central defiende que tener a jugadores que no han tenido tantos minutos en la temporada, como ha sido su caso, y tener el buen comportamiento que han mostrado, ha ayudado a incrementar el nivel de la plantilla: «Yo creo que el míster lo ha recalcado cada vez que ha podido: en la semana, los lunes, cuando hacemos los entrenamientos compensatorios los que no jugamos tantos minutos, estamos ahí al pie del cañón y eso hace que los que están jugando también den la mejor versión posible. Luego, el que entra a jugar se ha demostrado que da la talla para ser titular».
A pesar de haber demostrado ser un grupo muy unido, Recio se sincera y confiesa que es muy complicado ver los toros desde la barrera y no tener minutos: «No es fácil, nada fácil. Al final todos los jugadores queremos jugar, es para lo que trabajamos día a día, y es complicado cuando llega el lunes después de no jugar y tienes que entrenar un poco más fuerte que el resto. La clave ha estado en la unión del grupo; ha sido un grupo increíble y se ha visto tanto en el campo como fuera. Yo pensaba que el grupo que teníamos en Tercera era complicado de superar porque había una unión increíble, pero este año ha sido muy bueno, me he encontrado con un grupo de jugadores fantásticos y se ha puesto la guinda al pastel».
Murillo, su ‹pareja› de baile
Sobre la rivalidad en la disputa de la titularidad con Murillo, y en general del vestuario, aclara: «Sí, encima también hay una rivalidad muy sana. Yo, por ejemplo, con Muri, hemos estado en el filial muchos años y sé lo que ha pasado él, él sabe lo que he pasado yo y me alegro infinito por él, como por muchos tantos compañeros. Niño se lo ha puesto complicado a Chupe, Chupe se lo ha puesto difícil a Niño y Eneko se lo ha puesto difícil a los dos, y todos los que han salido han dado la talla y no se ha echado de menos a nadie.»
Con la finalización de la temporada y el comienzo del verano el trabajo en los despachos continúa, lo que quiere decir que habrá jugadores que salgan y otros que lleguen: «Voy a contestar con una frase del míster: ‘Hay que vivir el presente, que es un regalo’, como la frase de Kung Fu Panda. No pensamos mucho a largo plazo e intentamos vivir el presente de las personas que nos rodean, y el mañana Dios dirá».
Recio a lo largo de la entrevista ha recalcado lo especial y bueno que fue el vestuario el año de Tercera RFEF, el defensa responde a la pregunta de si cree que se puede llegarse a superar esa unión que hubo aquel año: «Nunca digas nunca, no se sabe, pero ya te digo yo, por compañeros que son más veteranos y llevan más tiempo en el fútbol profesional, que esto es muy complicado de vivir. Sobre todo en el mundo del fútbol, muy, muy difícil, y más que haya sido en el primer año que he entrado en el fútbol profesional».
¿Cómo fue la llegada de Funes al vestuario?: «A Funes lo conocemos desde hace muchos años, de la época del filial, y él solo mandaba un mensaje, que era disfrutar de lo que hacíamos y con balón. Nos decía que estuviésemos todos unidos. No te voy a decir que antes no se diese ese mensaje, sino que se dio una sinergia que fue lo que hizo que todo saliese así y fuese hacia delante».
El malagueño ha vivido dos ascensos de la primera plantilla como blanquiazul, aunque también ha vivido el descenso del filial este año: «Es una pena, se trabajó mucho en ese año. La Tercera RFEF es muy complicada y es una pena. Esperamos que el año que viene se pueda pelear y volver a estar arriba».



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