El trágico fallecimiento de Jesús de Miguel tras un choque con Jesús Owono en el Tenerife-Andorra ha teñido de luto el fútbol español. La historia está salpicada de tristes fallecimientos de futbolistas como Antonio Puerta o Dani Jarque, pero la manera de producirse conecta con otro episodio muy triste del balompié patrio: la muerte del portero José Antonio Gallardo tras vivir un percance similar con el delantero Baltazar.
Sucedió en diciembre de 1986, en el estadio de Balaídos durante un Celta-CD Málaga. En una jugada con bastantes similitudes a la ocurrida en el Heliodoro Rodríguez López, ya que el delantero de los gallegos impactó con una rodilla en la cabeza del meta blanquiazul. Gallardo sufrió un traumatismo craneoencefálico y fue trasladado de inmediato a un capital de Vigo. A pesar de sufrir una triple fisura parietal, fue dado de alta por los médicos que lo atendieron.
Pero resultó ser lo que clínicamente se conoce como un intervalo lúcido. Apenas unos días después de volver a Málaga, el guardameta torremolinense sufrió una hemorragia cerebral que le hizo entrar en coma. 25 días después, el 15 de enero de 1987, perdió la vida.
Se trata del recuerdo más negro en la historia del club de Martiricos en todas sus denominaciones. El pasado 30 de agosto de 2017, La Rosaleda inauguró una puerta en su memoria para recordarlo por siempre. Se trata de la puerta 13 (en horno al dorsal con el que solía jugar) José Antonio Gallardo, una de las que da acceso a la grada de Preferencia, junto al río.
Capítulo revivido
Demasiados paralelismos con el último acontecimiento trágico en el fútbol profesional, aunque en el caso de Jesús de Miguel su empeoramiento fue mucho más súbito y, menos de 24 horas después del impacto con Jesús Owono, ha terminado fallecimiento.
El futbolista del Tenerife sufrió una parada cardiorrespiratoria sobre el terreno de juego segundos después del choque con el meta del Andorra. Pudo ser reanimado por los servicios médicos y abandonó el estadio respirante por sí mismo, aunque aún inconsciente. Ya atendido en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, su estado fue emporando a medida que avanzaba la madrugada.
El primer comunicado del conjunto insular, Jesús de Miguel permanecía en cuidados intensivos y «estable, dentro de la gravedad». Horas después, un segundo hacía saltar las alarmas al hablar de que el jugador empeoraba «neurológicamente». A las 08.00 horas se confirmó el fatal desenlace.




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