El nuevo corte de luz registrado en la pasada tarde del 1 de noviembre en la provincia de Málaga ha provocado quejas entre los vecinos del barrio de la Trinidad. Los afectados denuncian haber pasado seis horas sin electricidad, estando durante toda la tarde a oscuras.
Uno de los vecinos de esta zona comenta que no es la primera vez que ocurre: «Hace dos días, tuvimos otro y es una pena para todos los alimentos de la nevera». Una situación de la que se queja por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo tardará en volver la luz cada vez que se va, algo que afecta a sus hogares.
Por su parte, una de las dueñas del estanco del barrio denuncia que «los semáforos eran un auténtico caos», contando que tuvo que llamar a la policía. Al no funcionar, los peatones se sentían desconcertados a la hora de cruzar en los pasos de cebra.
Similitudes con el gran apagón
Después de pasar toda la tarde sin luz, un joven vecino de la zona comparaba la situación con el corte de luz a nivel nacional de 2025. «Me asomaba al balcón y lo veía todo a oscuras, todos los edificios apagados», afirma el malagueño.
La situación ha generado incertidumbre y enfado, especialmente entre quienes aseguran que ya habían comunicado incidencias similares días atrás. Estos hechos se han convertido en una situación cotidiana dentro de los habitantes del barrio de la Trinidad.
Contexto de tensión eléctrica
Las incidencias detectadas en la provincia se producen en un escenario marcado por las dificultades que atraviesa el sistema eléctrico español para asegurar la disponibilidad de sus instalaciones de generación. Ante esta situación, Red Eléctrica, entidad encargada de gestionar el sistema eléctrico nacional, ha pedido que permanezcan en funcionamiento más de un centenar de centrales.
Esta decisión repercute en instalaciones nucleares, centrales de ciclo combinado y plantas de bombeo. En particular, las objeciones del operador se refieren a las tareas de revisión programadas entre octubre de 2026 y septiembre de 2027. La finalidad es impedir que se acumulen demasiadas paradas por motivos técnicos durante un periodo en el que resulta fundamental contar con capacidad suficiente para cubrir la demanda eléctrica.
Esta medida se adopta después de que se haya constatado un elevado nivel de indisponibilidad en las centrales de ciclo combinado. De acuerdo con la información difundida por medios especializados, en determinados momentos solo se encontraba operativo el 65 % de la potencia instalada de esta tecnología, lo que significa que cerca de un tercio de su capacidad estaba fuera de servicio.




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