Antonio Hidalgo se ha pasado por Área Malaguista para hablar del ascenso del Málaga a Primera División, donde ha comentado que el equipo ha vuelto «al sitio del que nunca debió irse». Junto a los boquerones, él también ha conseguido el objetivo de regresar a la máxima categoría con otro club que viste de blanquiazul, el Deportivo de La Coruña. Además, el técnico ha recordado sonriente su etapa en el club boquerón y que hizo de ‹héroe› en un partido de promoción, devolviendo al club a la élite del fútbol español.
Hidalgo valora con una sonrisa en la cara el ascenso del Málaga: «Al final otra vez nos volvemos a ver las caras, a abrazarnos, a hablarnos, y es un momento increíble. El Málaga vuelve, ocho años después, al sitio de donde nunca debió salir ni la ciudad ni el equipo. Enhorabuena al equipo».
El catalán sabe lo que es ascender siendo jugador y ahora como entrenador y aclara que será una gran experiencia: «Es un orgullo ascender como jugador y como entrenador. La sensación es completamente diferente; es un orgullo conseguir metas importantes, distintas y poder estrenarme como entrenador en la máxima categoría».
Una vinculación eterna con el club
Su hijo nació el año en el que el Málaga consiguió subir a Primera, y ahora, a sus 18 años de edad, el conjunto blanquiazul le ha regalado este ascenso en su mayoría de edad: «Mi hijo Héctor nació hace 18 años, justo el año del ascenso, y la mayoría de edad le ha traído el ascenso de su Málaga».
Hidalgo no se iba a perder el gran momento que vivía el equipo, por lo que tuvo que buscarse las maneras para ver el partido de cualquier modo: «Vi el partido de vacaciones en un móvil y en un restaurante en Formentera. Lo hacía con mi mujer, cenando, y al final ella nos tiene que aguantar esto».
Sobre cuáles fueron las claves del éxito de su ascenso como jugador en el Málaga, responde: «La verdad es que la clave… el año anterior estuvimos a punto de descender a la antigua 2ªB, con muchos problemas económicos y una ley concursal de por medio, y Fernando y el míster ficharon fenomenal. Tuvimos la primera racha de 7 partidos seguidos —siempre lo cuento como anécdota— y al final terminamos sufriendo como es normal. En Málaga las cosas se sufren pero se terminan consiguiendo con mucho trabajo».
Acerca de la duda de cómo se vive mejor si como jugador o entrenador, Hidalgo responde: «Se disfruta muchísimo más como jugador. Como entrenador es más global: tienes que pensar en los jugadores, el staff, el club… y es mucho más duro mentalmente. Es una batalla con equipos que nos han puesto las cosas muy difíciles. Se disfruta mucho más como jugador, te ocupas de tí mismo. Como entrenador es más exigente y tienes que estar más pendiente de todo».
El Deportivo, su primer gran reto en los banquillos
El cambio de masa social de entrenar a equipos como el Huesca o Sabadell hace que cuando llegas al Deportivo cambie mucho todo, sobre ello el técnico catalán explica: «Esto es una evolución como jugador y entrenador. En Huesca entrenaba a un equipo sin tanta masa social y, cuando llegas a Coruña, te das cuenta de la exigencia que hay y la presión que se tiene. Hemos tenido una regularidad de estar en playoff todo el año y hemos tenido un muy buen final también gracias al apoyo de la afición».
El idilio de Hidalgo con el azul y blanco trasciende más allá de la cotidianeidad, todas las historias de ascensos del de Granollers han tenido esos colores por bandera: «El azul y blanco está presente. He tenido la suerte de ascender al Tenerife, Sabadell, Deportivo y Málaga, y luego mira lo que es el azul y blanco en todos lados. Ves esas camisetas, esa celebración y tanta gente en la calle y te trae recuerdos muy bonitos».
¿Los ascensos de Racing, Deportivo y Málaga es un ‹ascenso perfecto›?: «Bueno, no lo sé, si le preguntamos al Almería te dirán que no. Hemos luchado mano a mano. El Racing ha demostrado ser el mejor equipo y han quedado primeros. Luego hemos visto a un Málaga desde noviembre con mucho talento y desparpajo, y por eso han conseguido esto».
Por último, el preparador se acordó de Joaquín Muñoz, con quien compartió vestuario, y se alegra especialmente por él en este momento: «Me alegro mucho por Joaquín, porque viví con él mucho tiempo, sé lo que ha sufrido y se lo merece mucho».



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