El Covirán Granada entra en la recta final de una pretemporada «un poco convulsa», como ha definido su entrenador Arturo Ruiz. Al duro descenso del equipo desde Liga Endesa a Primera FEB tras cuatro años en la élite, se sumó la sucesión de terremotos que afectaron al Palacio de Deportes y que ha trastocado los planes de entrenamientos y amistosos que tenia preparado el cuerpo técnico para llegar al máximo nivel a este inicio de temporada. Precisamente, cuando parecía que todo volvía a una relativa normalidad, el terremoto del pasado miércoles de magnitud 3.1 hizo que el partido de presentación ante el HLA Alicante tuviera que disputarse a puerta cerrada y que no dio «tiempo a reaccionar el jueves» como afirmaba el residente del club, Óscar Fernández-Arenas.
También el presidente del club, quien ha dedicado «el 80% del día al Palacio de Deportes», ha confirmado que «la estructura está bien» y que los daños que sufrió durante la sucesión de terremotos fue la caída de «varias de las lamas sobre las gradas». El equipo, que comenzó sus entrenamientos en el Estadio de la Juventud, ya empieza a retomar la normalidad y, a la espera de las autorizaciones pertinentes, el Covirán Granada podrá jugar en el Palacio de Deportes.
Aunque dependerá de las puertas que abran, Fernández-Arenas dice que solo piensa «en tener aforo completo». Además, el presidente confirma que «si no se puede jugar pediremos la suspensión» ya que desde el club valoran la importancia de «jugar en las mismas condiciones»
El presidente también ha detallado que «lo más peligroso son las losas del exterior» ya que recubren el hormigón de la estructura y es el material «que más se resiente» ante los terremotos, como ha manifestado Fernández-Arenas. Afirma que
«No ha sido nada fácil para los jugadores»
Para el club lo más importante es asimilar que los terremotos son «lo más normal» en Granada. Precisamente el del pasado miércoles les pillo en el Palacio de Deportes mientras entrenaban. Una situación que los jugadores han tenido que asimilar desde que llegaron.
Muchos de ellos, nada mas aterrizar en Granada, vivieron en primera persona todos los seísmos. Como Arturo Ruiz detalla, «no ha sido fácil para los jugadores nuevos», quienes llegan a una nueva ciudad y «muchos de ellos sin su familia», lo que hace más difícil vivir estas situaciones.
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