La ciudad autónoma de Ceuta intenta gradualmente recobrar la rutina en sus calles y comercios tras la llegada masiva de cerca de 50.000 migrantes registrada durante el pasado jueves. Una crisis que ha paralizado temporalmente la vida cotidiana del municipio y que ha obligado a un despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Los comercios reabren
Tras casi 48 horas con casi la totalidad de los establecimientos cerrados por seguridad, el tejido comercial de Ceuta ha comenzado a abrir sus puertas de forma progresiva.
Desde la Confederación de Empresarios locales se hace un llamamiento a la calma y a la responsabilidad para reactivar la economía de la ciudad, si bien los comerciales reconocen que se trabaja «con prudencia»
Para facilitar el restablecimiento del orden público, autobuses municipales y efectivos policiales colaboran con el traslado voluntario de aquellas personas que desean retornar hacia los puntos fronterizos.
El paso de Beni Enzar retoma la operatividad
En cuanto a las infraestructuras fronterizas, el Ejecutivo central ha confirmado que las barreras de contención y refuerzos instalados en Ceuta, se encuentran plenamente operativos para evitar nuevos asaltos masivos.
Paralelamente, la situación en la vecina ciudad de Melilla registra pasos hacia la normalización: el puesto fronterizo de Beni Enzar, que conecta la ciudad autónoma con la provincia marroquí de Nador, ha reabierto el tránsito tras haber permanecido clausurado como medida preventiva durante las fases más críticas de la emergencia.
Miles de personas continúan en la ciudad
A pesar de que la mayoría de los que cruzaron la frontera han regresado o han sido devueltos a Marruecos, la situación humanitaria dista de estar resuelta. Las autoridades y servicios de rescate han localizado ya al menos 80 cuerpos de migrantes fallecidos al intentar alcanzar la costa ceutí bordeando los espigones.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha confirmado que todavía continúan en la ciudad entre 3.000 y 5.000 migrantes repartidos por distintas barriadas y espacios públicos
Cruz Roja, Protección Civil y la Unidad Militar de Emergencias -UME- trabajan a destajo para atender a miles de personas que presentan un cuadro severo de agotamiento físico, deshidratación, hipotermia y contusiones al bordear los espigones.
La presencia de cientos de menores no acompañados y familias enteras al raso ha desbordado los centros de acogida temporal como el de Tarajal. Los equipos de socorro tratan de suministrar agua, mantas, ropa seca y atención psicológica de urgencia.
Impacto económico, social y sanitario
Las consecuencias de esta entrada masiva han ido más allá del ámbito migratorio. A las perdidas económicas sufridas por el comercio y la hostelería durante los días de cierre por falta de seguridad, se une una fuerte saturación de los servicios sanitarios, asistenciales y de emergencias.
Los centros de acogida temporal se encuentran desbordados, lo que ha llevado al Gobierno local a solicitar un plan de choque con el respaldo del Ejecutivo central y fondos europeos para paliar el elevado coste logístico y garantizar la convivencia ciudadana.
Bulos sobre el conflicto
En el plano diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha destacado la interlocución constante y la cooperación de las autoridades marroquíes para contener el flujo fronterizo. Albares ha denunciado la intoxicación informativa provocado por la difusión masiva de noticias falsas y bulos en redes sociales.
Por su parte, el gobierno de Rabat atribuye este suceso a una combinación de la actuación de mafias de tráfico de personas, campañas de desinformación y malentendidos generados en torno a una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre el régimen de devoluciones en caliente.



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