La Policía ha desalojado durante la madrugada de este martes a las 334 personas que todavía permanecían en la acampada del 26-S en la Puerta del Sol de Madrid. El dispositivo, integrado por alrededor de 400 agentes, se ha saldado con dos detenidos por presuntos delitos de desobediencia y resistencia a la autoridad, según las fuentes policiales.
La intervención ha comenzado en torno a las tres de la madrugada, cuando los agentes han procedido a retirar a los participantes que todavía dormían en el lugar. Una vez despejada la zona, los servicios de limpieza del Ayuntamiento han iniciado las labores para desmontar las tiendas de campaña, que serán trasladadas a depósitos municipales y podrán ser recuperadas por sus propietarios.
El operativo ha contado con 220 agentes de la Policía Nacional y otros 180 de la Policía Municipal de Madrid, además de efectivos de bomberos y servicios sociales. Durante las tareas de retirada, los agentes han delimitado el perímetro e impedido el acceso a la plaza. Según las primeras informaciones, el ambiente en la zona ha sido tranquilo mientras la maquinaria retiraba las últimas carpas.
Los organizadores denuncian una intervención violenta
La versión de la Delegación del Gobierno contrasta con la denuncia difundida por la cuenta oficial de la acampada en Instagram. Los organizadores han asegurado que el desalojo se produjo mediante una intervención policial violenta, con golpes y el uso de gas pimienta, que habría provocado heridas a varias personas.
En su comunicado, han señalado que la operación fue ejecutada por unidades antidisturbios y que estaban trabajando para comprobar el estado de todos los participantes. Por el momento, estas denuncias no han sido confirmadas oficialmente.
Por su parte, la Delegación del Gobierno en Madrid ha defendido que el desalojo se llevó a cabo de forma gradual y sin violencia. Según su comunicado, la intervención respondió a la finalización de la reivindicación por parte de los organizadores y a la existencia de presuntos hechos delictivos e incidentes.
La institución sostiene que se trató de una medida de último recurso, adoptada después de un proceso de actuación progresiva, y que su objetivo era proteger a las personas y los bienes, garantizar el ejercicio pacífico de los derechos fundamentales y recuperar el uso ordinario de la Puerta del Sol.
La disolución de la acampada ya había sido anunciada parcialmente por sus organizadores, que pretendían centrar sus esfuerzos en la preparación de la huelga general prevista para el próximo día 11.




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