Un jurado popular empieza a juzgar este martes, 3 de noviembre, al hombre señalado como autor de la muerte de Dana Leonte. La joven desapareció en junio de 2019 en Arenas, en plena Axarquía malagueña, y sus restos fueron apareciendo esparcidos por la zona en los meses posteriores. El procesado era su pareja y es el padre de su hija. Llega al banquillo en libertad provisional y defiende su inocencia.
El ministerio público reclama para él 17 años de prisión por homicidio y por un delito contra la integridad moral. La acusación particular la ejerce el hermano de la víctima y eleva la condena a 20 años, porque entiende que se trató de un asesinato. Así lo recoge el escrito de calificación provisional consultado por Europa Press. Su defensa rechaza los hechos y solicita la libre absolución.
La Fiscalía pide 17 años de cárcel por homicidio y la acusación particular eleva la condena a 20 al considerarlo un asesinato
Así será el juicio: nueve sesiones y 21 agentes
La vista oral durará al menos nueve sesiones, hasta el viernes 13 de noviembre. En la primera jornada se elegirá a los miembros del tribunal popular y declarará el acusado. Después pasarán por la sala un mínimo de 15 testigos y 21 miembros de la Guardia Civil. También declararán forenses y los especialistas que firmaron informes periciales sobre lenguaje.
Fiscalía y acusación particular coinciden en apreciar dos agravantes: discriminación por motivos de género y parentesco. Ambas piden también que se prohíba al hombre acercarse a la niña, que vive con su tío materno, y que pierda la patria potestad. El ministerio fiscal pide además indemnizaciones por daño moral: 300.000 euros para la pequeña y 100.000 euros para el hermano de Dana.
Una ruptura por teléfono
El acusado y la joven mantenían una relación sentimental de la que nació una hija. Según los escritos de acusación, ella llegó a denunciarlo por un episodio de violencia machista. Aquel procedimiento terminó con la absolución de él.
Los hechos se remontan al 12 de junio de 2019. Aquel día, los dos hablaron por teléfono y Dana le dijo que no quería seguir con él. Ya de noche, en la vivienda que compartían en Arenas, el procesado la habría golpeado con violencia en la cabeza con un palo. La Fiscalía sitúa esa agresión en un contexto de dominación. Sostiene que actuó «con un desprecio a la libertad e integridad de la mujer, supeditando estos a su interés propio y a dominio como hombre, con la intención de acabar con la vida de Dana Leonte».
Restos en varios puntos
Según el relato de las acusaciones, la mujer quedó «inconsciente o malherida». El hombre la habría metido entonces en el maletero de un vehículo «con la intención de ocultarla por creer que había muerto o bien con la intención de culminar su propósito de matarla». Después la habría llevado a otro paraje. Allí, según ambas acusaciones, «la desmembró y, aprovechando que era conocedor del terreno», se habría encargado de «esparcir y enterrar los restos en distintos lugares».
Según las acusaciones, el procesado limpió la casa con lejía y aguarrás y usó el móvil de la víctima para fingir que estaba bien
Los escritos le atribuyen además varias maniobras para borrar cualquier rastro. Habría limpiado la casa con lejía y aguarrás para «hacer desaparecer vestigios». También habría usado el móvil de la joven para enviar mensajes que hicieran creer que ella estaba bien, con el fin de «procurarse coartada».
Meses de búsqueda
Tras perderse su pista, se organizaron numerosas batidas por distintos parajes de la Axarquía. Los primeros restos aparecieron el 21 de junio de 2019, nueve días después de los hechos. Otros se localizaron en octubre y noviembre de ese año. El hombre fue arrestado en septiembre.
Homicidio o asesinato
La gran diferencia entre las dos acusaciones está en la calificación jurídica. Para la Fiscalía, el golpe se produjo tras una discusión en la casa y después el procesado hizo desaparecer el cadáver. Por eso lo considera un homicidio, al que suma el delito contra la integridad moral. Subraya, además, que el hombre presuntamente «venía ejerciendo habitualmente violencia física o psíquica sobre su pareja».
«Venía ejerciendo habitualmente violencia física o psíquica sobre su pareja», sostiene la Fiscalía
La acusación particular va un paso más allá. Defiende que el procesado actuó con «la intención de quitar la vida a su pareja»: primero la golpeó y luego la descuartizó y escondió sus restos. A su juicio, esa secuencia encaja en el delito de asesinato. Ahora será el jurado, tras escuchar a las partes, a los testigos y a los peritos, quien decida si el acusado es culpable de la muerte de Dana Leonte.




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