España se prepara para observar un eclipse solar total el próximo 12 de agosto, un fenómeno astronómico que solo puede seguirse con seguridad mediante gafas especiales. Mirar directamente al sol durante este evento sin la protección adecuada puede causar daños oculares graves, incluso sin que la persona note dolor o molestia alguna durante la observación.
Radiación invisible
Observar el sol sin protección conlleva siempre un riesgo elevado, que se agrava durante un eclipse. Según explica el Instituto Geográfico Nacional (IGN), la radiación solar puede dañar los ojos e incluso provocar pérdida de visión si se observa sin gafas homologadas durante un tiempo prolongado. Por ello, el organismo insiste en que la única forma segura de seguir el fenómeno es con gafas certificadas específicamente para eclipses.
Un artículo publicado por la Oficina de Transferencia de Conocimiento (OTC) de la Universidad Complutense de Madrid explica por qué el peligro pasa desapercibido: «la reducción de la luz ambiental engaña al cerebro», ya que al oscurecerse el entorno «la pupila se dilata buscando más luz y la persona siente que ‘puede’ mirar sin molestias». Sin embargo, la radiación —incluida la infrarroja y la ultravioleta, invisibles al ojo humano— sigue llegando a la retina, que en ese momento está aún más expuesta.
«La reducción de la luz ambiental engaña al cerebro»: la pupila se dilata y la persona cree que puede mirar sin molestias, explica la OTC de la Complutense
Esta exposición puede derivar en una retinopatía solar, una lesión que afecta a la vista de dos formas distintas. La radiación ultravioleta genera radicales libres que dañan las células fotorreceptoras del ojo, mientras que la energía infrarroja produce, según la OTC, un «efecto térmico directo, literalmente cocinando el tejido retiniano a nivel microscópico».
La radiación ultravioleta e infrarroja daña la retina aunque el ojo no sienta dolor ni molestia alguna durante la observación del fenómeno
Las gafas de sol no valen
El IGN desaconseja expresamente el uso de gafas de sol convencionales, filtros caseros o la observación a través de reflejos en el agua, ya que ninguno de estos métodos ofrece protección suficiente. Algunos filtran parte de la luz visible, pero no bloquean la radiación infrarroja ni la ultravioleta, que son las que provocan el daño ocular.
Cómo comprobar el sello
Las gafas homologadas deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2:2015, que garantiza protección frente a la luz visible y a la radiación ultravioleta e infrarroja, según detalla la OTC. Este código debe aparecer impreso en la varilla de las gafas. Como comprobación adicional, la OTC recomienda probarlas al aire libre antes del eclipse: si a través de ellas solo se distingue el disco solar, el filtro es adecuado; si se aprecia una lámpara encendida o una ventana iluminada, la protección es insuficiente.
El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y el Grupo Social ONCE repartirán de forma dos millones de gafas certificadas a partir del 3 de agosto, dentro de una campaña conjunta como un producto promocional-comercial.
La ONCE distribuirá las unidades en todo el territorio nacional a través de su red de vendedores, mientras que el MICIU entregará 300.000 ejemplares a través de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT) en museos y centros de investigación de toda España, entre ellos el Parque de las Ciencias de Andalucía, en Granada, y el Museo Interactivo de la Música de Málaga (MIMMA). Aunque toda la previsión de producción se ha quedado muy corta.
El Ministerio de Ciencia y la ONCE repartirán dos millones de gafas gratuitas, con puntos de recogida también en Granada y Málaga
El Ayuntamiento de Madrid, por su parte, repartirá 50.000 unidades entre el 17 de julio y el 12 de agosto en bibliotecas y espacios municipales, entre ellos el Planetario de Madrid y el Museo de Historia de Madrid, hasta agotar existencias.
Dónde comprarlas
Quienes no consigan una unidad gratuita pueden adquirirlas en tiendas especializadas en astronomía, físicas y en línea, así como en comercios electrónicos, ópticas, farmacias y algunos supermercados. En todos los casos, el IGN recomienda comprobar siempre que el producto incluya la certificación ISO 12312-2:2015 antes de utilizarlo.



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