Efectivos de la Guardia Civil impidieron durante la noche del pasado domingo 16 al lunes 17 de agosto que una embarcación recreativa zarpara desde la zona de La Sirena, en Ceuta, con destino directo a la costa peninsular, esquivando así el paso por los controles terrestres de la ciudad autónoma. A bordo de la pequeña nave iban siete inmigrantes y dos presuntos patrones; la embarcación terminó volcada cuando una patrullera se acercó para darle el alto, sin que se registraran heridos de gravedad entre los ocupantes.
Todo comenzó cuando efectivos de costas —adscritos a la 2ª Compañía Fiscal y de Fronteras, dentro de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta— divisaron con prismáticos a varias personas, entre siete y ocho, reunidas cerca del agua poco después de las 08.05 horas. A su lado había dos bidones anaranjados que parecían contener combustible, señal que puso en alerta a los guardias sobre una posible salida inminente.
Minutos de espera en tierra
Ese grupo se desplazó hasta un edificio próximo, donde permaneció manejando sus móviles durante unos veinte minutos, un comportamiento que los investigadores relacionan con contactos previos con quienes organizaban el trayecto. Regresaron después al litoral, pero por un tramo distinto del acantilado que quedaba oculto para los agentes.
La patrullera llegó a la zona solo cuatro minutos después de que la embarcación se hiciera a la mar
Poco después, tres individuos se acercaron a recoger los bidones y, en apenas tres minutos, una lancha blanca de fibra abandonó la orilla rumbo a la península. Los propios agentes fueron narrando lo que veían al Centro Operativo de Servicios, que dio aviso sin demora al Servicio Marítimo para que interviniera.
Solo cuatro minutos después, ya había una patrullera en la zona. Al percatarse de su llegada, la persona al timón trató de virar de vuelta a tierra con giros bruscos; dos de los pasajeros saltaron entonces al agua y, momentos más tarde, la lancha acabó volcando, arrastrando al resto de ocupantes al mar.
Sin heridos de gravedad
En total fueron interceptados los siete inmigrantes junto con los dos presuntos patrones. Toda la secuencia quedó registrada por los agentes en vídeo y fotografía, material que se ha unido al atestado policial.

Para la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), lo ocurrido este lunes confirma un cambio de estrategia de las redes de tráfico de personas, que —según denuncia esta asociación profesional— ya no buscan únicamente el salto a las vallas de Ceuta o Melilla. «Están utilizando estas ciudades como plataforma de tránsito para trasladar directamente a los inmigrantes hasta la península, evitando así los controles fronterizos terrestres», sostiene la asociación, que considera este dato «no anecdótico» porque, a su juicio, demuestra que las organizaciones criminales han cambiado su forma de operar.
AUGC subraya además que este tipo de trayectos «multiplica el riesgo para la vida de los ocupantes», una circunstancia que afecta a la seguridad marítima en todo el sur de España, incluidas las costas andaluzas más próximas al estrecho.
La asociación pide reforzar los medios en la frontera sur y reconocer a la Guardia Civil como profesión de riesgo
La asociación ha querido felicitar públicamente a los agentes que participaron en el rescate, destacando «su capacidad de observación, su paciencia y su lectura anticipada» de la situación, factores que a su entender evitaron que el suceso «terminase en una tragedia en el mar». AUGC ha reivindicado también el trabajo diario de vigilancia en la frontera sur, que describe como «horas de vigilancia silenciosa, en jornadas prolongadas, con medios limitados».
Por último, la organización ha reclamado más medios marítimos, terrestres y aéreos para la frontera sur y ha pedido que se reconozca a la Guardia Civil como «profesión de riesgo» por la exposición constante del personal destinado a este tipo de dispositivos.


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