Cada vez que acudimos a una cita con las urnas se abre el mismo debate: ¿realmente movilizan las campañas electorales o el voto ya está decidido? En las últimas generales, las de 2023, sí que lo hizo y la recta final fue decisiva.
Así lo ha explicado el politólogo y analista Javier Sánchez en una conversación en el vídeo pódcast ‹La Diana› citando los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas –CIS– sobre la movilización del voto en 2023.
El 61% del electorado ya tenía decidido su voto antes de la campaña electoral. Es decir, durante los 15 días en los que los partidos pidieron la confianza de los españoles, seis de cada diez no cambiaron de opinión, pese a las promesas cruzadas.
Casi tres millones de personas decidieron su voto en la recta final de la campaña, por lo que esta se vuelve decisiva
Igualmente, el 31,7% de los españoles escogieron la papeleta que introdujeron el 23-J comenzada la campaña, el 19,2% lo decidieron en la recta final de la misma.
Más de cuatro millones de personas decidieron su voto al final de la campaña, por lo que las últimas jornadas se vuelven decisivas en la movilización electoral. En consecuencia, serán las declaraciones, las promesas y los errores de la semana del 29-N los que decidan los comicios.
Eso sí, esta precampaña no está variando el sentir de los votantes. Según Javier Sánchez, pese a que algunos analistas afirman en redes que hay «mucho movimiento» en estos días, los datos muestran una campaña «muy parada».
Los movimientos se dan interbloque
El experto ha resaltado que los movimientos se dan dentro del mismo bloque ideológico: PP y PSOE no pelean por ganarle voto al otro, sino que intentan robárselo –o no perderlo– a Vox y al Frente Amplio o Podemos, respectivamente.
El PSOE «está intentando llevarse el voto de su izquierda todo lo que puede» canalizando los «problemas» internos del Frente Amplio, mientras el PP trata de cerrar «la fuga que tiene hacia Vox», apunta Sánchez.
Así, el descontento de los electores con el partido al que votaron en los pasados comicios no se traduce en un voto a la formación contraria. Según apunta el analista, el enfado suele traducirse en abstención en el corto plazo y, en el medio, en un salto a otra fuerza política del mismo bloque.
La campaña está «parada»
«Ahora mismo la gente está expectante, la mayoría está desconectada de la política, porque la gente tiene problemas y otras cuestiones» y no es hasta que «se acerca el día de las elecciones ahí empiezan a conectar» y decidir su voto.
Por esa razón, cree que a medida que avancen los días la distancia entre los bloques de izquierda y derecha se acortará: niega que, juntos, PP y Vox vaya a alcanzar los 200 diputados y pronostica un posible vuelco.
Sánchez ganador de las elecciones… y a la oposición
El politólogo considera posible que el Partido Socialista consiga ser primera fuerza, gracias a canalizar todo el voto de izquierdas y al desplome de Frente Amplio y Podemos, aunque Pedro Sánchez no pueda volver a La Moncloa.
De hecho, augura que, de darse esta casuística, el líder socialista seguirá la próxima legislatura al frente del partido y de la oposición, tratando de cosechar la debilidad de un gobierno de coalición PP y Vox.
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