Los dos grandes incendios forestales que afectan a Zaragoza y Guadalajara continúan activos y mantienen en máxima alerta a los servicios de emergencia. El fuego de Orés, en la comarca zaragozana de las Cinco Villas, ya ha arrasado más de 15.400 hectáreas, mientras que el de La Mierla, en Guadalajara, supera las 5.400. En ambos casos, cientos de vecinos han tenido que abandonar sus viviendas como medida de precaución y los operativos siguen centrando sus esfuerzos en proteger los núcleos de población amenazados.
En Zaragoza, la evolución del incendio sigue siendo complicada. El viento, las altas temperaturas y las características del terreno dificultan el trabajo de los equipos de extinción y favorecen el avance de las llamas, especialmente en el flanco izquierdo del incendio. El perímetro afectado alcanza ya unos 60 kilómetros y varias localidades permanecen evacuadas, mientras otras continúan en situación de preaviso ante un posible desalojo si las condiciones empeoran.
El operativo desplegado en la zona mantiene un amplio dispositivo de medios terrestres y aéreos. Cerca de 450 efectivos y 22 medios aéreos trabajan de forma coordinada para intentar estabilizar el incendio y evitar que el fuego siga extendiéndose hacia nuevas zonas.
Guadalajara, pendiente de la evolución
La situación también continúa siendo muy complicada en Guadalajara. El incendio declarado en La Mierla sigue sin estar controlado y ya ha obligado a evacuar a cerca de 600 personas de una docena de municipios. Los equipos de emergencia trabajan para contener el avance de las llamas y proteger las poblaciones que podrían verse afectadas por el fuego.
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio pudo originarse por una cosechadora mientras realizaba trabajos agrícolas. La investigación continúa en manos de los agentes medioambientales y de la Guardia Civil, que tratan de esclarecer las circunstancias en las que comenzó el fuego.
Mientras tanto, las autoridades mantienen los llamamientos a la prudencia. La combinación de altas temperaturas, viento y vegetación seca mantiene un riesgo muy elevado de incendios, por lo que se insiste en evitar cualquier actividad que pueda provocar nuevos focos y en seguir en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia.



Síguenos en redes



