El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha anunciado la conclusión de la última fase de su ofensiva militar contra Irán, poniendo fin a siete noches consecutivas de ataques dirigidos contra instalaciones estratégicas vinculadas a las capacidades defensivas y logísticas del régimen de Teherán.
Según ha informado el propio CENTCOM en un comunicado difundido a través de sus redes sociales, las operaciones correspondientes a la jornada del viernes 17 de julio finalizaron a las 21:30 horas (hora local). Durante esta última oleada fueron alcanzados diversos objetivos considerados estratégicos por Washington, entre ellos centros de vigilancia, infraestructuras logísticas militares, almacenes subterráneos de armamento y capacidades marítimas.
Un amplio despliegue militar
Para ejecutar los bombardeos, las fuerzas estadounidenses emplearon una amplia combinación de medios militares, entre ellos aviones de combate, drones, buques de guerra y otros recursos desplegados en la región, dentro de una campaña que busca debilitar la capacidad operativa de Irán.
El mando militar estadounidense ha destacado además que más de 50.000 militares permanecen desplegados en Oriente Próximo
Pese a dar por concluida esta fase de la ofensiva, Estados Unidos ha dejado claro que mantendrá la presión sobre Teherán. El CENTCOM ha asegurado que continuará cumpliendo su misión bajo las órdenes del presidente Donald Trump y ha confirmado que sigue vigente el bloqueo naval sobre los puertos iraníes, una medida que busca limitar la capacidad logística y comercial del país.
La presencia estadounidense no abandona Oriente Próximo
El mando militar estadounidense ha destacado además que más de 50.000 militares permanecen desplegados en Oriente Próximo, preparados para responder ante cualquier escalada del conflicto. «Nuestras fuerzas siguen vigilantes, letales y listas para actuar», señala el comunicado.
Estados Unidos ha dejado claro que mantendrá la presión sobre Teherán
La nueva ofensiva se enmarca en un contexto de máxima tensión entre Washington y Teherán, con un incremento de las operaciones militares en la región y un creciente temor de la comunidad internacional a que el enfrentamiento pueda derivar en un conflicto de mayor alcance.



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