El Gobierno de Marruecos ha respondido este lunes a las reacciones de algunos de los líderes políticos europeos y ha negado haber actuado «presiones y chantaje» en la llegada masiva de ciudadanos marroquíes a Ceuta. El Ejecutivo sostiene que en todo momento el país ha actuado como un «actor responsable y soberano», además de un «aliado fiable» de España. «No hace nada a cambio de nada», han sentenciado desde Rabat.
El Gobierno ha manifestado del mismo modo la «decepción» que ha provocado la reacción de algunos de los líderes políticos europeos, a quienes acusa de «instrumentalizar» la crisis migratoria en favor de sus intereses. Se trata, ha defendido, de un asunto «complejo», que ha de ser abordado «en el marco de una responsabilidad compartida» por las naciones. «El compromiso de Marruecos no es propaganda; es tangible. Entre 2024 y 2025, se frustraron más de 160.000 intentos de migración ilegal», defienden en Rabat.
La sentencia del Tribunal Supremo y el papel de las mafias
Desde el país rechazan la posibilidad de que se produjera una «relajación» de las autoridades marroquíes, además de sostener que quienes intenten cruzar la frontera serán «devueltos». A su modo de ver, la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones ha restado poder de disuasión a España. «Venid y si llegáis, se os protegerá», ejemplifica el Gobierno marroquí el efecto llamada. «La gente ha entendido esta sentencia. Si consigues eludir el dispositivo de seguridad, ya está, lo has conseguido», abunda.
Esta situación habría sido «explotada» por las mafias y alimentada en redes sociales, argumentan desde Rabat, si bien aseguran que la coordinación con España en materia migratoria «es un ejemplo a seguir en Europa». En esta línea, han incidido también en su «decepción» por algunas de las reacciones emitidas por políticos españoles, aunque desmarcan al Ejecutivo español de ellas: «No es con el Gobierno de Sánchez».



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