El PSOE ya tiene nueva portavoz. Rebeca Torró, actual secretaria de Organización del partido, asumirá también la portavocía socialista después de que Montse Mínguez anunciara este viernes su retirada de la primera línea política en plena polémica por los negocios inmobiliarios de su pareja. La decisión ha sido aprobada este sábado por la Comisión Ejecutiva Federal, reunida en Fuenlabrada, antes de la celebración del Comité Federal de la formación.
El relevo sitúa a Torró en una posición de mayor exposición pública en un momento especialmente delicado para los socialistas, a poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre. La dirigente valenciana ya ocupa uno de los puestos de mayor responsabilidad orgánica del PSOE y es una de las figuras centrales en la preparación de la campaña electoral, en la que ejerce como coordinadora general.
Una vida ligada a la política
Nacida en Ontinyent (Valencia) en 1981 y licenciada en Derecho por la Universitat de València, Torró desarrolló buena parte de su trayectoria política en la Comunidad Valenciana. Comenzó como concejala y teniente de alcalde en su localidad natal y, durante los gobiernos de Ximo Puig, ocupó distintas responsabilidades en la Generalitat, vinculadas a áreas como Vivienda, Economía y Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad Sostenible.
Su ascenso en la estructura socialista continuó tras las elecciones autonómicas de 2023. Después de ejercer como portavoz del grupo socialista en las Cortes Valencianas y ocupar la Secretaría de Estado de Industria, Pedro Sánchez la eligió en julio de 2025 para sustituir a Santos Cerdán al frente de la Secretaría de Organización. Desde entonces, Torró se ha convertido en una pieza clave de la dirección federal.
Su nueva responsabilidad llega tras la salida de Mínguez, que comunicó su decisión el viernes a través de las redes sociales. La hasta ahora portavoz aseguró que daba «un paso atrás» convencida de que era lo mejor para el proyecto colectivo y anunció que renunciaba a todos sus cargos y a repetir como diputada por Lleida. La controversia se había intensificado después de conocerse que su pareja tenía alrededor de 30 de viviendas en alquiler, un asunto que había provocado críticas de la oposición por el contraste con la posición del PSOE en materia de vivienda.
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