La startup malagueña SherpApp, especializada en detectar de forma anticipada el riesgo de abandono de los estudiantes, ha sido seleccionada por Lanzadera, la aceleradora impulsada por el fundador de Mercadona, Juan Roig. Idea de Fran Salvatierra, natural de Torrox, y Claudio López, la empresa desarrolla una tecnología que ayuda a academias, universidades y centros de formación a identificar a los alumnos que empiezan a perder el ritmo antes de que abandonen sus estudios.
La empresa afronta una nueva etapa después de ser seleccionada por Lanzadera, el programa de aceleración integrado en Marina de Empresas, en Valencia. La incorporación permitirá al equipo acceder a formación, mentoría y una red de contactos empresariales para trabajar en el crecimiento del proyecto. Durante el programa, trabajarán desde las instalaciones de Marina de Empresas, donde podrán compartir experiencias con otros emprendedores y recibir asesoramiento para desarrollar su negocio.
Para SherpApp, el reto pasa por extender su tecnología a más academias, centros de Formación Profesional y universidades, además de demostrar su utilidad en diferentes entornos educativos. La empresa aspira a convertirse en una referencia nacional en la detección temprana del abandono. Su propuesta se apoya en una idea concreta: disponer de información para que los centros puedan reconocer cuándo un estudiante empieza a quedarse atrás y ofrecerle ayuda antes de que decida marcharse. Desde Málaga y ahora con el impulso de Lanzadera, SherpApp busca convertir esa anticipación en una herramienta útil para reducir el abandono y mejorar el acompañamiento educativo.
Detectar el problema antes
Un alumno deja de conectarse con frecuencia, acumula tareas pendientes o empieza a perder el ritmo. Son señales que pueden pasar inadvertidas hasta que llega la baja definitiva. SherpApp quiere ayudar a los centros educativos a actuar antes de ese momento. Para ello, la plataforma analiza la actividad de los estudiantes mediante un algoritmo propio que identifica patrones asociados al riesgo de abandono. Los resultados se muestran en un panel de seguimiento al que pueden acceder directores, tutores y profesores, que disponen así de más información para saber qué alumnos necesitan atención.
«Muchas veces el alumno no quiere abandonar», explica Salvatierra. El estrés, la dificultad para compaginar los estudios con el trabajo o la pérdida progresiva de hábitos pueden acabar alejando a un estudiante de su formación sin que exista una decisión inicial de dejarla.
La tecnología no sustituye el acompañamiento del profesorado, sino que busca facilitarlo. En academias de oposiciones, donde un mismo docente puede tener cientos de alumnos, detectar individualmente estas situaciones resulta especialmente complicado. Contar con datos que permitan identificar a quienes empiezan a desconectarse puede marcar la diferencia entre intervenir a tiempo y descubrir el problema cuando ya es tarde.

Dar respuestas a los centros
La idea nació de una necesidad cercana a sus fundadores. Salvatierra y López se conocieron en una escuela de programación y, después de trabajar en proyectos tecnológicos para otras empresas, decidieron poner en marcha una iniciativa propia. Su entorno les dio las primeras pistas. Entre sus conocidos había estudiantes y opositores que necesitaban herramientas para organizar mejor sus estudios. A partir de esos primeros usuarios, el proyecto fue creciendo y sus fundadores comenzaron a explorar una nueva posibilidad: aprovechar los datos de actividad para ayudar también a las instituciones educativas.
Las conversaciones con academias y otros centros les permitieron identificar un problema recurrente: cuanto mayor es el número de alumnos, más difícil resulta saber qué está ocurriendo con cada uno de ellos. SherpApp evolucionó así desde una herramienta dirigida al estudiante hasta una solución de seguimiento para las propias instituciones. La compañía ya trabaja con clientes como La Pizarra Formación y ha firmado un acuerdo con la universidad Utamed para colaborar en el proyecto europeo B-Kinetic. Son dos pasos con los que busca seguir desarrollando su tecnología y consolidar su actividad comercial.
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