Hay despedidas para las que nadie está preparado. La de un hijo que no llega a nacer o que fallece poco después de venir al mundo es una de ellas. Una pérdida que deja un vacío difícil de explicar y que, en demasiadas ocasiones, se afronta en silencio. Para esas familias, recordar, despedirse y encontrar un lugar al que volver se convierte en una parte fundamental del duelo. En Málaga, ese lugar tiene nombre propio: el Jardín de las Estrellas.
Ubicado en Parcemasa, este espacio nace de la iniciativa de Cristina Cobos, una matrona malagueña que ha querido dar respuesta a una necesidad que conoce de cerca: la de acompañar a familias que atraviesan por un duelo perinatal. Su propuesta va más allá de habilitar un lugar para el recuerdo. Busca ofrecer un entorno amable en el que el dolor tenga cabida, donde las familias puedan detenerse y honrar la memoria de sus hijos.
Un refugio de calma
La vegetación, los senderos y diferentes elementos simbólicos conforman un entorno que, frente a la frialdad de la muerte, tiene por objetivo que las familias logren encontrar un espacio íntimo y acogedor para poder vivir su pérdida sin sentirse solas.
En este jardín, nada está colocado al azar. Las estrellas y las constelaciones conforman una simbología que envuelve todo el espacio y que pretende transmitir un mensaje de esperanza a quienes lo visitan. Sus estrellas se convierten en una metáfora de esas pequeñas vidas que, aunque hayan sido breves, dejan una huella imborrable.
Esto surge de la necesidad darle voz a las familias que viven un duelo perinatal o que sufren la pérdida de un bebé recién nacido, pues ellos también se merecen un lugar
Un duelo en silencio
Detrás de esta iniciativa hay una realidad que continúa siendo difícil de abordar socialmente: la muerte de un bebé durante el embarazo o en los primeros momentos de vida. El duelo perinatal puede estar acompañado de una profunda sensación de soledad. «Claro que duele, pierdes a tu hijo, el que llevas meses gestando y tienes unos planes de futuro con él», afirma la matrona.
Por eso, crear espacios como este también significa reconocer ese dolor existente y merecer ser acompañado. Tener un lugar al que acudir, donde recordar a un hijo y expresar lo que se siente, puede ayudar a que ese proceso no tenga que vivirse a escondidas.
«Es una enorme satisfacción para mí»
Cristina Cobos cuenta lo orgullosa que está de que su iniciativa se haya hecho realidad. Este jardín responde a una necesidad humana y emocional, y ahora ya cuenta con un espacio físico en el que las familias pueden encontrar lugar para el recuerdo.
Pero el proyecto también es fruto de la colaboración. La sanitaria ha querido «agradecer especialmente» la implicación del jefe de jardinería de Parcemasa y las asociaciones de duelo perinatal, cuya participación ha sido fundamental para dar forma al espacio y convertir la idea inicial en un jardín lleno de detalles y significado.
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