El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este viernes la instalación de boyas en la frontera marítima entre Ceuta y Marruecos para frenar la llegada masiva de migrantes, que ha calificado como una «violación de la integridad territorial». Así lo ha comunicado durante su visita a la ciudad autónoma, un día después de la llegada de unas 50.000 personas desde el país vecino, una crisis migratoria que ha dejado ya al menos 41 muertos y que ha obligado al Ejecutivo a desplegar al Ejército y reforzar el control fronterizo.
Sánchez ha explicado que esta medida permitirá dar cumplimiento a la sentencia del Tribunal Supremo que limita las denominadas ‹devoluciones en caliente› en las llegadas a nado de los migrantes cuando no existe una barrera física. Además, ha asegurado que las devoluciones de los migrantes que han accedido de forma irregular al territorio español se producirán «cuanto antes», siempre dentro del marco legal, y no ha descartado introducir modificaciones legislativas para agilizar las repatriaciones.
Durante su comparecencia, el presidente ha atribuido la llegada masiva de migrantes a la actuación de las mafias dedicadas al tráfico de personas, que, según ha señalado, habrían aprovechado la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio sobre las devoluciones de personas que acceden a nado a Ceuta y Melilla. Además, ha defendido que Marruecos mantiene una actitud de cooperación con España, aunque ha reclamado una respuesta más ágil para acelerar el retorno de quienes han entrado de forma irregular.
Por otro lado, ha calificado lo sucedido como «una violación de la integridad territorial» de España y ha expresado su «rechazo y condena» ante lo que ha definido como un «deplorable ataque». También ha destacado que la interlocución con Rabat durante la jornada del jueves fue «constante» y «fluida», y confía en que esa colaboración «se intensifique» en los próximos días para recuperar cuanto antes la normalidad en la frontera.



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