Ceuta afronta este viernes una nueva jornada marcada por las consecuencias de la llegada masiva de migrantes desde Marruecos. Con los recursos de acogida completamente desbordados, miles de personas pasan la noche al raso o recorren las calles de la ciudad sin un destino claro, mientras las autoridades intentan contener una situación que sigue evolucionando.
Aunque durante la madrugada han continuado registrándose entradas por la zona del espigón del Tarajal, el principal reto ya no es solo la llegada de nuevos migrantes, sino la gestión de las miles de personas que permanecen en la ciudad sin un lugar donde alojarse. Según fuentes policiales, más de 20.000 personas habrían accedido a Ceuta desde el inicio de esta crisis.
Caminan sin rumbo y sin lugar para quedarse
La imagen se repite desde primera hora de la mañana en distintos puntos de Ceuta. Decenas de grupos de migrantes, en su inmensa mayoría marroquíes, caminan por calles y barriadas sin saber dónde dirigirse. Muchos han pasado la noche durmiendo en espacios públicos después de no poder acceder a un recurso de acogida.
Intentan evitar su llegada al centro de la ciudad
Las autoridades tratan de evitar que estas personas se desplacen hacia el centro de la ciudad y otras zonas residenciales, aunque la falta de plazas hace que numerosos migrantes permanezcan repartidos por diferentes barrios a la espera de una solución. Al mismo tiempo, durante la noche también se ha observado el regreso voluntario de algunas personas hacia Marruecos a través del entorno del Tarajal, mientras otras continúan llegando desde la costa marroquí.
Los centro de acogida, colapsados
La presión sobre los dispositivos de atención continúa aumentando. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), destinado a adultos, supera ampliamente su capacidad, con más de un millar de residentes pese a disponer de 512 plazas. Además, cientos de personas permanecen en las inmediaciones del centro esperando poder acceder, una posibilidad que por ahora resulta imposible debido a la saturación de las instalaciones.
La situación es similar en los recursos destinados a menores extranjeros no acompañados. La Ciudad Autónoma reconoce que estos dispositivos están colapsados desde el inicio de la crisis y ya ha reabierto dos centros de acogida, además de trabajar en la puesta en marcha de otros espacios para ampliar la capacidad de atención.



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