El barranco de Trevélez, en la Alpujarra granadina, es uno de los descensos más técnicos y complejos de Andalucía. Cuenta con tramos muy verticales, sin escapatorias y con un caudal exigente, incluso en condiciones normales de agua. Tras el último accidente mortal registrado el pasado 19 de septiembre, en uno de sus puntos críticos, concretamente en el rapel posterior a la poza de La Hoya, el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil alerta de la peligrosidad extrema a quienes practican deportes de aventura en este barranco.
Catalogado como V5-A6-V, el barranco de Trevélez tiene un recorrido en el que destacan «sus paredes verticales rojizas, su estrechamiento progresivo y sus aguas ferruginosas, esto es, ricas en hierro, que provocan que se oculte el fondo e impiden una correcta lectura de la caída, aumentando así el riesgo en saltos y zonas profundas», según ha especificado un portavoz del Greim de Granada en un vídeo difundido por la Guardia Civil.
El de Trevélez «no es un barranco recreativo», ha remarcado, y por ello ha animado a que «solo se meta gente experta, con experiencia en descenso y con capacidad para solventar el tipo de dificultades que se van encontrando» en dicho barranco.
Los especialistas del Greim han comprobado, tras una inspección técnica, que las recientes riadas han provocado cambios importantes en la configuración del cauce en el barranco de Trevélez, que tiene nuevos resaltes y rápeles, variaciones en la profundidad de varias pozas y movimientos de agua más complejos en zonas encajonadas. Unos cambios que han elevado de forma notable la dificultad del descenso y el riesgo para quienes lo practican.


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